El sirenito Hayato miro desconcertado a su padre, ¿Cómo estaba eso de que debía dejar a su hermano el Juudaime ser feliz con el bastardo del príncipe Hibari? Además, ¿Quién demonios necesitaba una vida según el rey padre? Osea, ¿Qué se creía ese para darle ordenes? Sólo porque era el rey del mar no tenía la autoridad de andar por la vida ordenando a los demás, maldito loco.
–Cabeza de pulpo, ¿Estas bien?–El mencionado miro irritado al hombre en traje de buceo a su lado.
–¿Qué demonios es ese traje, cabeza de césped?–Ryohei se sonrojo sin poder evitarlo.
–Es que el traje de sirenito ya no me queda, resulta que el boxeo hace crecer tus músculos, ¿Puedes creerlo?–Gokudera miro inexpresivo a su supuesto hermano, o primo, no tenía ni idea de que relación tenían.
–No entiendo por qué tengo que soportar todo esto, primero un demonio vestido de humano se llevo a mi querido Juudaime, luego el viejo loco me da ordenes y ahora tu, ¿Qué tengo que hacer para poder estar tranquilo?–El rostro del sireno boxeador palideció al notar a una tercera persona.
–Hayato, yo tengo la solución para tus males–El peliplata de congelo al reconocer aquella voz femenina.
El sireno busco a su familiar con complejo de imbécil sin encontrarlo, el maldito había huido, "Sera hijo de p..." los pensamientos de Hayato fueron interrumpidos por la comida que golpeo su rostro.
Bianchi miro divertida el cuerpo desmayado de su querido medio hermano menor, era medio porque la otra mitad era un pez, como si de una princesita se tratara lo arrastro hasta la superficie y le quito su aleta, gracias al cielo ese día el chico había decidido usar un pantalón bajo esa cosa.
–¡Oye! ¿¡Estas ocupado!?–Grito la chica a un azabache que pasaba por ahí, el chico sonrió divertido.
–Voy a mi práctica de béisbol, ¿Necesitas algo?–Preguntó el calmado chico cuando noto que la chica pulpo estaba más cerca.
–Nada realmente importante, sólo que te encargues de cuidar a mi hermano–Fue allí cuando Yamamoto noto al peliplata que arrastraba la chica, Bianchi había notado que la posición de princesa no iba con él.
–Ya veo, creo que puedo ayudarte, ¿Cuándo vendrás a recogerlo?–Preguntó el animado chico.
–Todo depende, ¿A qué hora sales de tu práctica y cuánto crees que él tarde en enamorarse de ti?–La mujer sonrió divertida.
–Mi práctica se canceló, me acaba de llegar un mensaje diciendo eso, y si no es un Tsundere supongo que tardaría alrededor de dos o tres días–Respondió confundido el humano.
–En ese caso vuelvo en un mes, ¿Vas a cobrar?–Gokudera dio señales de despertar, por lo tanto Bianchi lo volvió a noquear con su poisong cooking.
–Si me enamoro de él no te cobrare nada, a menos que intentes quitármelo, claro está–La chica de ojos verdes noto él cambio en el aura que rodeaba al jugador, por algún motivo su aura de alegría se ensombreció bastante hasta el punto en que un escalofrío recorrió su cuerpo, aunque teniendo en cuenta que tenía medio cuerpo fuera del agua y el viento soplaba con fuerza.
Después de que la media hermana de Hayato lo entregase con aquel extraño y calmado chico, Yamamoto se encargó de llevarlo a algún lugar donde no pudiera darle frío mientras el sireno G miraba todo lo que ocurría.
–¿Crees que es buena idea dejarlos irse así como así?–La pelirrosa miro confundida al pelirrojo.
–A ti te fue bien con el hermano de ese chico y no te digo nada ni a ti ni a las decisiones de Giotto–El tatuado rostro del mayor enrojeció.
Cuando el peliplata despertó miro extrañado las cosas que lo rodeaban, no recordaba ni siquiera cuándo se había quitado la aleta, es más ¿Qué hacía en tierra? Aunque pensándolo bien, menos mal ya sentía que se estaba ahogando.
–Veo que ya despertaste–El chico sireno se asustó al escuchar aquella voz y más aun al ver al chico al que pertenecía.
–¡Asari! Madre mía no me vayas a exorcizar de nuevo–Suplicó el de ojos verdes aterrorizado.
–¿Conoces a mi hermano?–El azabache miro confundido al chico sentado en su cama, no se le hizo extraño el comentario sobre el exorcismo.
–¿No eres él? Bueno, ahora que te veo bien te ves más joven y no tienes esa cosa rara en la cabeza–Hayato suspiro aliviado.
–Soy Yamamoto Takeshi, Asari es mi hermano mayor–Informó el mayor.
–Eso explica mucho, mi nombre es Gokudera Hayato, soy algo así como el primo o hermano, ni idea, de G–Yamamoto sonrió divertido.
La vida de un sireno era difícil, debido a que estaban en peligro de extinción todos los que quedaban eran una pequeña familia, aunque lastimosamente la mayoría se unía a la vida humana, como era el caso de el querido Juudaime de Gokudera y del posible hermano del mismo, Giotto.
Los días después de ese primer encuentro fueron una completa locura, por lo menos para el menor de los chicos, por algún extraño motivo el azabache se dedicaba a distraer a su invitado para que no se acercara al agua, Gokudera no tardo mucho en mostrarle al jugador de béisbol su lado Tsundere, podría decirse que fue por eso que el azabache se enamoro de él.
–¡Hayato!–El mencionado se sonrojo cuando sintió los brazos del mayor rodearle y la cabeza del mismo apoyarse en su hombro.
–¿¡Qué demonios quieres, friki del béisbol!?–Takeshi sonrió divertido por la reacción del peliplata.
–¿Te he dicho que te amo?–Preguntó Yamamoto admirando el sonrojado rostro del chico de ojos verdes.
–¿¡Qué crees que estas haciendo!?–Exclamó el acelerado chico alejándose de los brazos del jugador de béisbol, "¿Es que acaso es un pulpo?".
Takeshi se acerco aun más a Hayato, provocando que el chico retrocediera hasta quedar entre la espada y la pared, en realidad entre el espadachín y la pared pero bueno, el mayor acerco su rostro al del sonrojado sireno.
–¡Que te despiertes te digo!–Takeshi sintió alguna clase de libro golpear su cabeza.
–¡Yo no fui!–Exclamó asustado antes de notar que Tsuna y Hayato lo miraban raro.
–Las clases ya terminaron ¿Estas bien?–Preguntó el castaño preocupado.
Luego de asegurarle al más joven que se encontraba bien y dedicarle miradas fugaces al protagonista de todos y cada uno de sus sueños, incluso de las pesadillas, los tres decidieron irse a llevar al castaño a su casa.
Luego de despedirse de Tsuna Takeshi decidió acompañar al peliplata a su departamento, sin importarle demasiado el hecho de que sus hogares estaban en direcciones diferentes.
–No es necesario que me acompañes, friki del béisbol–Comentó Gokudera casi tímidamente.
–No tengo nada mejor que hacer y no me molesta acompañarte, además de que no deberías olvidar que se acerca tu cumpleaños, es más que obvio que Bianchi intentará darte una sorpresa–El rostro del menor se sonrojo antes de recordar a su hermana.
–Tienes razón, supongo que debería darte las gracias–Murmuró el pálido chico.
El resto del camino fue en completo silencio, no porque no tuviesen algo que decir, sino porque ambos disfrutaban de la compañía del otro sin necesidad de hablar, cuando llegaron al departamento del menor se despidieron brevemente antes de que Yamamoto terminara lo que había empezado en su sueño.
El azabache levanto el rostro del menor y sin dudarlo demasiado lo beso, un beso corto, lo suficiente como para salvar su yugular, antes de separarse de Gokudera mordió ligeramente su labio y con una velocidad impresionante se alejo del que en su sueño fue un sireno.
–La realidad siempre sera lo mejor–Murmuró el guardián de la lluvia al escuchar los gritos de furia del otro guardián, ya podría morir tranquilo.
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Un sueño extraño
HumorHistoria (o tal vez historias) sin sentido que han salido de lo más oscuro de mi mente. Paz y amor ✌
