Como todos, o al menos la mayoría de los que conozco, yo tengo mi primer recuerdo.
Abrí los ojos y por alguna razón sabía que yo era Vicky, tal vez porque antes de irme a dormir lo dijeron. Miraba a mi alrededor. Sé que lo que me acurruca se llama "celda". Hay un montón de nodrizas que vuelan y hacen un sonido para hacernos dormir. Vivía entre olores fuertes a miel y flores dulces. Me gustan esos olores. Oigo a mi madre. Sabía que ella era mi madre, no sólo por su voz. Ella se escucha mucho más amenazante que de las nodrizas. También su zumbido es distinto. No era acogedor. No daban ganas de dormir cuando ella estaba cerca.
Mi madre era una abeja muy grande, estilizada y sus alas eran hermosas... era muy bella. Al menos así la recuerdo. Es probable que se deba a ese cariño que todas las larvas tienen por su madre. Era preciosa, aunque a lo mejor esa sensación o recuerdo sea de esa manera solo por el cariño que le tenía.
La cuidadora que venía todos los días a arrullarme y a preocuparse por mí era una nodriza un poco mayor. Comparado con las otras nodrizas, era más pequeña en el cuerpo y en las alas, pero tenía un vuelo mucho más rápido. Las nodrizas están acostumbradas a hacerlo, de todas formas. Ellas volaban mucho más que mi madre. A ella la observaba pasear y la escuchaba moverse poco, pero siempre estaba dentro del panal. Mi cuidadora a veces salía. En ese momento no entendía bien el concepto. ¿Por qué mamá no sale y las nodrizas sí lo hacen de vez en cuando? ¿Cuál es la diferencia? Claro que ahora lo sé, pero antes era una cuestión que me quitaba el sueño... También cuando eres una larva, no puedes hacer mucho más que comer y pensar. Y, por lo que sé, la mayoría evitaba hacer lo segundo.
Me sentía extraña.
A lo mejor soy más curiosa que la mayoría de las abejas. Pude ver el resto de las celdas. Arriba había seres similares a mí. Larvas, como yo. No tengo mucho de cómo saber quiénes son y si podría ser gente que se llevara bien conmigo. Lo único que podía notar es que eran todos iguales, pero sus celdas eran diferentes.
Era extraño. Así lo pensaba yo. Creo que la mayoría no se lo cuestiona cuando lo ve todos los días. Tal vez por eso es un recuerdo tan latente en mí. Me cuestioné algo que veía todos los días. Pero por alguna razón, en mi interior tenía la certeza de que ese paisaje monótono sería también mi día a día. Monótono. No se me ocurrió preguntarle a mi cuidadora si eso sería todo lo que vería por el resto de mi vida. No entiendo por qué. No es tan complejo para mí el concepto de "madurar" o "crecer". Pero a lo mejor sí lo eran los conceptos como "monotonía". Creo que tenía miedo de que mi cuidadora se lo contara al resto de las nodrizas y entre todas, pensaran que yo estaba loca... Es una posibilidad.
Pero hay un concepto que entendía a la perfección: "Comida".
Mi cuidadora trajo un poco de miel. Nunca me aburría de ella. Su sabor dulce y su textura es lo mejor de la vida... Ahora que lo pienso, es un recuerdo tan vivido que me duele...
Ya con el hambre saciada, me puse a escuchar el zumbido de las nodrizas volando por el panal, alimentando a los otros que estaban en otras celdas. La mayoría comía dormido. Lo notaba por la manera que tenían de tragar. Pero en ese momento escuché un sonido diferente. Levanté la cabeza para mirar hacia ese lugar. A mi lado, una larva mucho más grande que yo, en una celda muy diferente a la mía. También estaba despierta y me miraba con una sonrisa. Se veía muy linda. Le sonreí de vuelta.
-Hola, soy Vicky - Le dije con el tono más simpático que pude. Había visto que las nodrizas hablaban entre ellas. Son diálogos muy cortos. Normalmente es un mensaje a entregar o una instrucción. Pero esto de hablar simplemente porque la otra opción es comer o pensar (y muchos ignoran la segunda) me parecía un concepto muy interesante.
-Hola, soy Atenea-Me respondió ella. Su tono me recordaba un poco al de mi madre. Tronador y profundo. Elegante, como aquella larva.
-¿Cómo te hiciste tan grande?- No se me ocurrió nada mejor que preguntar lo obvio. Lo que más me llamaba la atención.
-No lo sé. Yo creo que en realidad tú eres pequeña- Respondió ella.
En ese momento, apareció mi cuidadora a dejarme más miel, Llegó la nodriza que cuidaba a Atenea y también le dio algo, pero le lanzan una especie de líquido muy distinto al mío
-Atenea, ¿que es eso?
-Es jalea Real-dijo su cuidadora-, se les da a las abejas para que se conviertan en reinas.
-¿Entonces eres una reina, Atenea?- Dije yo. Honestamente, se me habían iluminado los ojos. Me habría dado gusto decir de mayor, cuando ella tuviera su reino, que yo había estado en la celdilla junto a la reina. Me gustaba mucho pensar en ese escenario. Era una fantasía infantil típica, pero muy divertida.
-Lo será, si logra vencer a las demás reinas-Respondió su cuidadora.
Creo que no sabíamos con exactitud qué significaba eso. A veces pienso de más. No puede evitarlo, de cualquier manera.Nunca he sido nodriza, pero podría asegurar que la mayoría de las nodrizas les tienen un cariño especial y un amor oculto a las larvas que les son asignadas. Lo mismo con los lazos que se forman. A pesar de que los diálogos sean cortos y eficientes, al menos dentro del panal. Creo que no puedes estar todo el tiempo dedicándote a una abeja sin generar apego.
Así que, en su interior, la cuidadora de Atenea sentía un profundo miedo de lo que a ella le podría pasar. Qué puedo decir, yo en ese momento no lo comprendía. Creo que esos conceptos nunca llegas a entenderlos del todo. La mayoría de las veces, simplemente los aceptas.
Todas las larvas (y todas las abejas de la misma generación) son hermanas. Todas las de una misma generación nacen de la misma madre. A veces pueden variar los padres, si son de la misma generación pero de años distintos, pero todas son de la misma madre. No lo entendía en ese instante, pero mi cuidadora y el resto de las nodrizas eran hermanas o tías entre ellas. Tías era poco probable, pero igual era posible si una nodriza era lo suficientemente longeva.
Yo y Atenea éramos hermanas. No lo sabía en ese momento y creo que nunca pude relacionarme bien con el concepto de "familia". O al menos, no al mismo nivel que lo hacen otros insectos que haya observado. Creo que no hablamos de hermanas en este panal, sino más bien de "compañeras".
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Abeja obrera
RomanceVicky, una abeja obrera talentosa, que le encantaría renacer para que ahora le toque en el lugar de la reina. morir para ella es fácil, enamorarse fue algo extraño, pero cumplir su promesa... cumplir su promesa de no sólo ser una entre miles de abe...