Año 201x
Cuenta la leyenda que quien escale el Monte Ebott nunca regresa. Muchas leyendas, mitos y rumores se extienden por un poblado cercano, los cuales dicen que una persona si volvió...
Han pasado 8 años desde que la joven castaña fue hallada i...
-¿Y qué has estado haciendo todos estos años? ¿Vas bien en la escuela? ¿Te alimentaron bien? -preguntó Toriel, sirviéndole un pedazo de pastel.
Frisk asintió para luego probar un pequeño pedazo del postre. El sabor era dulce y delicioso, por fin después de mucho tiempo, sentía un gran alivio.
No sabía si era aquel apetitoso pastel, aquella mujer que irradiaba calidez o las personas a su alrededor, sonriéndole amigablemente. O tal vez, todo aquello le hacía plasmar una ligera sonrisa en sus labios para informarle a los demás que era feliz.
-Me sorprende todo lo que has crecido, cariño -dijo Mettaton-. Ya eres toda una mujer.
Toriel le envió una mirada algo molesta y aterradora al pelinegro. Frisk asintió levemente, no sabía a que se refería exactamente.
-Aunque en los ojos de la Reina, sigue siendo una mocosa -rió Undyne -.Incluso ante mis ojos aún eres aquella niñita punky molesta con hacer amigos.
Eso hizo reír un poco a Frisk.
-Uhuhuhu~ Está todo como antes si ella no ha torturado a mis pequeñas arañas -comentó Muffet.
-Y-yo... Siento no haberte reconocido al principio... -pronunció levemente el chico de los audífonos.
Frisk negó con la cabeza.
-No te preocupes...
La castaña se quedó a media frase. No sabía su nombre, o más bien, no lo recordaba. Trató de disimular su error con una sonrisa.
-Me pregunto como los humanos crecen tan rápido -comentó Papyrus-. Aún así, humana -sonrió-, eres y sigues siendo la misma amiga de hace años. Nyehehehe.
Frisk sonrió y asintió.
-Bue, como todos empezaron con los sentimentalismos... -dijo Sans- Tu sigues siendo la misma niñita de hace años para mí. Tal vez te invite a Grillby's para una hamburguesa, o tal vez te prepare algo de nieve frita.
-¡Sans! Se supone que deberías ser más serio con esto -gruñó Papyrus.
Sans solo sonrió y alzó los brazos. Toriel sonrió ligeramente al ver a los hermanos, luego dirigió sus ojos violetas hacia Frisk.
-Mi niña, ¿me acompañas un momento? -preguntó con su dulce y maternal voz.
Frisk asintió y caminó unos pasos para colocarse a un lado de Toriel.
-Luego venimos, divertanse -anunció Toriel mientras tomaba la mano de Frisk.
Los monstruos asintieron.
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La peliblanca la llevó por el otro pasillo, donde se encontraban puertas de madera. Parecía ser las habitaciones. Se detuvieron frente a una puerta. La reina se dispuso a tocar la perilla, pero antes de girarla miró a la castaña.