Capitulo 1 Bienvenida al infierno

54 2 0
                                        

Si en tu corazón, oh hermano, anida el temor, te ruego lo deseches ahora mismo.
Anthony Burges, La naranja mecánica.

¿Qué quiere Dios? ¿El bien o que uno elija el camino del bien?
Anthony Burges, La naranja mecánica.

Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas.
Ray Bradbury, Fahrenheit 451


Lo ultimo que quería era terminar en un reformatorio para jóvenes. Pero eso me importaba cuando cometí mi primer delito a la edad de 14 años.
Muchos padres esperan de que sus hijos sean buenos hijos. Ya saben, lo normal: buenas notas en la escuela, respeto hacía los adultos, no quemar la almohada de tu prima, ya saben, lo normal y lo aburrido. Pero no estoy en este lugar por nada. Cuando cumplí 14, me expulsaron del club de arte por mis pinturas "aterradoras y mórbidamente exageradas". En esos días, estábamos pintando en el patio, arte impresionista. Pero yo no pintaba lo que me decían. Pinte un paisaje muerto y muy irreales y según la profesora, mi arte era "surrealista". Pero como dijo Frida: pintaba mi realidad.
Mi realidad era la pena y aflicción, solo veía eso. El caos era mi realidad y no había nada mas que eso.
La profesora me hecho de su clase.
Entonces, estaba tan enojada con la profesora, que pinte su auto con grafiti y lo queme.
Usted me hecha, yo le destruyo el auto. Así funciona el mundo.
Ese era mi segundo arte, el arte del desorden. Mi musica, la melodía del dasastre y el llamado de la furia.
Entonces, me arrestaron y me mandaron a terapia de control de ira.
Y desde entonces, no he parado y no he dejado de escuchar mi música.
Pero un día, me llaman para decirme que me enviaran a un reformatorio.
El reformatorio Kubrick.
Cuando llego, veo que no es un reformatorio cualquiera. También sirve de internado.
Escuela y prisión. No son la misma cosa?
Entonces, los policías me asignan un cuarto con una cama y me dan los horario de estudio.
También me dan un uniforme que consiste en un oberol naranja.
Decido ir al patio y lo primero que noto es que no hay muchos chicos. Pero es obvio que todos somos delincuentes.
De otra forma no estaríamos aquí.
Entonces, unas chicas pasan junto a mi y con vos clara me dicen: Bienvenida al infierno, carne nueva.
Y se supone que tengo que tener miedo?
Que perdida de mi tiempo sera este lugar.

Le Dicen MisericordiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora