Un Gran Enfermero

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Un ruido incesante no me dejaba dormir. Alguien estaba tocando a mi puerta. Entreabrí los ojos y gruñí. No quería levantarme. Estaba agotado. La noche anterior me había quedado hasta tarde en el parque con Louis. Aun después de que la película terminara y todos se fueran, nosotros seguíamos ahí tendidos, viendo las estrellas y hablando. Sonreí al recordar sus labios sobre los míos. Mi madre seguía tocando la puerta como si de un tambor se tratara. 

-Harry Styles! ¿Por qué no te has levantado?- me regañó entrando en la habitación 

-Lo siento ma... Anne...

-No te ves bien, ¿te enfermaste?- pregunta frunciendo el ceño- es el peor momento para enfermarte - ahora que lo decía, no me sentía muy bien. Tocó mi frente- estas ardiendo, llamaré al doctor

Salió de mi cuarto y la oí hablar por teléfono con alguien.  La cabeza me iba a explotar. Me acurruqué entre las sabanas. Moría  de frío y seguramente tendría fiebre.  Creo que volví a quedarme dormido, porque desperté rato después cuando Grace entro con una bandeja con mi desayuno. 

-Harry, cariño... ¿estas despierto?

-Si, Grace- le sonreí y me senté en la cama

-Tu madre dijo que estabas enfermo y no bajarías a desayunar así que decidí traértelo a la cama- dijo poniendo la bandeja en mis piernas. Era un desayuno increíble, como todo lo que cocinaba ella- espero que así te sientas mejor- acarició mi cabello

 -Gracias, eres la mejor

Besé su mejilla y comencé a comer. Apenas llevaba unos cuantos bocados cuando unas náuseas terribles se apoderaron de mi. Puse la bandeja a un lado y tuve que correr hasta el baño. Me arrodillé delante del inodoro y todo lo que había comido la noche anterior y hace unos momentos, salió de mi de la peor manera. Cuando ya no tenia mas nada que vomitar, me levante con las piernas temblorosas y débiles para cepillarme los dientes. Volví a la cama y una muy preocupada Grace ya se encontraba poniendo un termómetro en mi boca. Tiene fiebre y muy alta. En seguida ella buscó unos paños, los humedeció y me los colocó en la frente.

-Voy a decirle a tu madre, espero que el doctor venga pronto... tu descansa cariño

En cuanto salió del cuarto, me sentí aliviado porque no tendría que ir a clases hoy y podría dormir hasta tarde. Volví a acurrucarme en la cama y cerré los ojos. En ese momento mi teléfono sonó. Tenia un nuevo mensaje de texto. En cuanto leí el nombre de Louis, una sonrisa enorme cruzó mi cara, a pesar de que me sentía terrible.

"¿Podemos vernos esta noche? Estoy libre y no quiero esperar hasta el jueves para verte"

Rapidamente le respondí que no podría ser ya que estaba enfermo. De verdad quería volver a salir con él. La noche anterior había sido como un sueño hecho realidad. No supe en que momento me quedé dormido, pero alguien entro en mi habitación hablando demasiado alto. Mi madre venía pegada al doctor, diciéndole lo "muy preocupada" que estaba por mi estado de salud. Cosa que era mentira ya que ni siquiera me había mirado desde que me había regañado esta mañana. El médico tomó mi temperatura y me hizo varias preguntas. Luego de verificar un montón de cosas más, me diagnostico con una gripe pasajera. Me mandó unas cuantas pastillas y a tomar mucho líquido y pronto pude seguir descansando solo en mi habitación. 

Estaba soñando con Louis. Él estaba conduciendo su auto mientras me agarraba de la mano y me sonreía de vez en cuando. No sabia a donde íbamos, pero no me importaba mientras fuese junto a él. En ese momento el sueño cambió. Estábamos sentados en el parque y el ojiazul me estaba besando bajo las estrellas. El castaño iba a decirme algo importante, no sabia el qué, pero en cuanto había abierto la boca, sabia que tenia que escucharlo con atención. Justo cuando lo iba a decir, me despertó el sonido de la puerta al cerrarse. Me sobresalté un poco y me giré para ver quien era. 

El PianistaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora