Capítulo 4: El Silencio

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- ¿El silencio? ¿A que te refieres? - Ryunosuke no sabía a que se refería con aquella declaración de la pequeña niña, abriendo esta los ojos

- ¿Nunca has oído hablar de él? - Preguntó curiosa la niña, a lo cual Ryu negó con la cabeza - Bueno... - La niña cambió su tono de voz a uno más serio - El silencio es... - El samurái se acercaba más y más a la niña, expectante de lo que significa aquel "silencio" al que ella se refería - ¡Cuando callas! - Tras esta frase le propina una palmada algo fuerte en la frente a Ryu el cuál se encontraba prácticamente frente a la niña, soltando una carcajada fuertemente al aire

- ¡Niña insolente, vuelve aquí! - El joven guerrero empezó a perseguir a la niña con rabia, mientras que esta reía mientras huía de él, hasta que ella tropezó con una rama de un árbol cayendo en un pequeño charco de lodo, ensuciando su corta cabellera roja y los trapos blancos que usaba como ropa, esta rió por un momento por lo sucedido hasta que empezó a sentir dolor en ambos codos pues se había lastimado al caer, y una pequeñas lágrimas se fueron asomando soltando en un pequeño llanto - Tch, eso te sucede por querer burlarte de mí - Pero su orgullo no le permitió dejarla allí, así que Ryu la tomó entre sus brazos y la llevó nuevamente hasta las orillas de lago dejándola cercana allí con el agua del mismo limpió el lodo de su cabellera y un poco de sus ropas, seguidamente limpió las heridas de la pequeña de sus codos y con su katana cortó unos pedazos de sus trapos colocandolos  como vendajes - Ya está -

La pequeña niña aún seguía con lagrimas rodando por sus ojos, lo cuál molestó un poco a Ryu - ¿¡Que ocurre!? ¡Ya deja de llorar! - Pero esto hizo que la peliroja siguiera con su llanto, pero en vez de querer alejarse de él se acurrucó en su pecho - Que... ¿Que estás haciendo? - El samurái se sorprendió por el accionar de la niña, ella luego de unos minutos dejó de llorar empezando a quedarse dormida y en el interior de Ryu sintió un calor abrazador, aunque desconocido no era desagradable sino complaciente a lo que abrazó más a la pequeña y luego de unos minutos sintió una ráfaga de aire que los rodeaba, como un torbellino en el cuál ambos se encontraba dentro de él y en segundos la pequeña niña despertó, soltándose de su abrazo, se alejó de Ryu algo exaltada y se quedaron viendo sorprendidos por varios segundos hasta que la pequeña habló

- Hikari - 

- ¿Que? - Preguntó de manera trémula el guerrero

- Mi nombre, es Hikari - La pequeña sonrió un poco, pero el samurái solo la observó

- Yo soy Ryunosuke Maeda -

- ¡Que largo nombre! - Dijo Hikari algo fastidiada, pero con tono de burla - Te llamaré, ¡Señor Rabietas! - Esto hizo enfadar a Ryu el cuál se puso rojo del enojo, y provocó risas en la pequeña mientras que le seguía diciendo el apodo que le colocó

- ¡Ahora sí, que te mato! - Hikari al oírle decir esto empezó a correr en dirección a la aldea con un enfurecido Ryunosuke tras de ella...

- ...Serás fuerte chico, muy fuerte...- Esta voz hizo que Ryu detuviera sus pasos y volviera su vista hacia el bosque, detalló la figura de un hombre al pié de un árbol, pero no se le veía el rostro pues estaba cubierto con su Jingasa hecho de heno y con partes de una armadura de samurái, el joven guerrero no sintió que esa voz viniera de allí sino que resonó en su mente - ...Estoy seguro de que lo serás - Y sin más, el hombre desapareció entre los arboles.

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