Capitulo 5: El Principe y El Caza-recompensas

145 6 0
                                    

Era una mañana en el pequeño poblado, una tranquilidad se hallaba en el ambiente y junto a los primero rayos del sol tocando suavemente la aldea salía de su cabaña el joven samurái, que a pesar del tiempo que ha pasado allí, aún desconfiaba de Magoichi Saika y su gente pues, a pesar de todo, fue él quien emboscó a su pequeña tropa camino a Owari, Ryunosuke al notar que aún el pueblo dormía decidió empezar con las labores matutinas que se le encargaban y así pues, tomando su hacha, se dirigió al bosque por madera y, con suerte, el desayuno.

- Cuanta tranquilidad - Se decía a sí mismo el joven mientras caminaba con su hacha posada en su hombro, luego de una corta caminata empezó con su labor, golpe tras golpe finalmente el árbol cayó provocando algo de ruido el cual provocó otro pero en unos arbustos, ya predispuesto, el samurái habló - Hikari, sal de allí - Sin embargo aún seguía moviéndose lentamente el arbusto hasta detenerse, Ryu se alertó y empuñó con ambas manos el hacha apuntando hacía aquel lugar y a la vez acercándose lentamente, al remover lentamente los arbustos se levantó en ambas patas un oso, no era tan viejo por su tamaño pero de igual manera era una amenaza, el animal rugió contra el guerrero y lanzó un zarpazo hacía él a duras penas evadiendo el ataque - Mierda, por poco y termino sin rostro - Pensó Ryu, el oso se paró en sus cuatro patas y empezó a correr hacía él, pero tomó por sorpresa al oso y le saltó encima, con hacha en mano estuvo por cortarle el cuello de no ser que este se levantó nuevamente en sus dos patas traseras haciendo perder el equilibrio al samurái y cayendo boca arriba en el suelo, el animal volvió hacía el y logró conectarle un zarpazo en el pecho al guerrero provocandole una herida algo profunda e hizo que se retorciera del dolor, el oso se preparó para un segundo ataque dirigido hacía la cabeza nuevamente pero, logrando tomar el hacha, se la clavó en el pecho haciendo que este rugiera del dolor y así logrando distanciarse del animal, este se quedó inmóvil en el sitio, y sin más, se desplomó en el suelo.

Ryunosuke jadeaba lentamente tras aquel combate con el oso - A pesar de ser un oso, era bastante inteligente - Se acercó al cuerpo del oso lentamente, volteó el cadáver del mismo y sin ningún cuidado retiró el hacha de su pecho, tras hacer esto, escucho el sonido como de un pequeño vidrio rompiéndose y repentinamente el animal soltó un alarido de dolor, y de su cuerpo empezó a brotar humo cubriendo la visión de Ryu, al disiparse el humo, para sorpresa del samurái se encontraba frente a él, ya no una bestia salvaje, sino un humano, rápidamente revisó al hombre pero ya se encontraba más allá del reino terrenal, luego de unos momentos escuchó ruidos sobre él, en las ramas de los arboles como si alguien se moviese rápidamente hacía el, pero se alejaba de su ubicación, sin nada que perder, el joven guerrero fue siguiendo el sonido de las ramas siguiéndole el paso, pero lo que se movía entre los arboles no tardó en percatarse que le seguían y de un rápido movimiento lanzó tres kunais hacía el samurái, con su hacha desvió su trayectoria evitándolos, el hombre se dió cuenta de su acción y se detuvo en seco.

El samurái se detuvo de igual manera, esperando a que siguiera en movimiento pero cesó el sonido, dando vueltas mirando a su alrededor esperando el ataque de su enemigo, otros tres kunais fueron lanzados hacía su posición de los cuales uno logró agarrar en pleno lanzamiento y arrojarlo rápidamente de donde los recibió, pero nada se desplomó de los arboles, sin darse cuenta, recibió una fuerte patada en la espalda que lo desplazó varios metros para luego chocar contra un árbol, el samurái se reincorporó y observó a su enemigo, un hombre de cabellos blancos con una armadura hecha de cuero, pero se veía más resistente que una común, alrededor de su cuello se encontraba una piel de lobo, entre sus tantos cinturones se encontraba un carcaj con varias flechas dentro y apuntándome con ballesta en mano.

- Dime - Habló el hombre, con una voz carrasposa  y grave, se acercaba al samurái - ¿Le temes a la muerte? - 

- En absoluto - Respondió el guerrero que se encontraba sentado, recostado en el arbol - Pero sería demasiado decepcionante que un Caza-recompensas tan idiota como tu me asesinara - 

- ¡¿Idiota dices?! - El hombre de cabello blanquecino gritó contra el joven - ¡Te arrepentirás de tus palabras en el infierno! - Apuntó a la cabeza y antes que pudiese efectuar el disparo, el samurái le arrojó una piedra en el rostro haciendo que este retrocediera y así levantándose tomó su hacha, decidido a atacarlo, pero el hombre sacó de sus grebas de cuero dos dagas y formando una X con ambas detuvo el ataque del hacha, ahora este empezó a dar estocadas hacía el guerrero provocandole pequeñas suturas en el cuerpo hasta que descubrió un pequeño espacio donde atacarle y cuando el momento llegó le pateó en el estomago haciendo que retrocediera unos cuantos pasos - ¡Maldito seas, de igual manera morirás a mis manos! -

- ¿Estás muy seguro? - Cuando Ryu lanzó su ataque había logrado robarle un cuchillo de uno de sus cinturones, este lo empuñó al reverso y lanzó su ataque con ambos el cuchillo y hacha, mientras que el hombre evitaba el golpe del hacha recibía una estocada del cuchillo, no podía seguir así aquel hombre así que retrocedió unos cuantos pasos para respirar - ¿Que sucede? ¿Cansado? - El joven guerrero se burló de él, esto hizo enfurecer nuevamente al hombre de cabellera blanca y antes de poder lanzarse al ataque el samurái le lanzó el cuchillo.

El cuchillo salió disparado de su trayectoria, pero no por las armas del hombre, sino por la katana de alguien más que apareció repentinamente

- ¿Que sucede Lennart? Pensé que podías con esta tarea - El hombre llevaba ropas elegantes, dignas de un principe

- ¿Si es un príncipe porque cuidaría usted de este hombre? - El samurái se levantó del suelo con su hacha en mano y apuntando hacía el príncipe, este no reaccionó de ninguna manera, como si no temiera al filo del arma

- Eso no es de tu incumbencia - Sus palabras frías y cortantes como el hielo anonadaron a Ryunosuke

- ¡Si que lo es! Ese imbécil me atacó desprevenido, y no dejaré ese asunto sin resolver, apártate - El samurái se acercó donde el hombre de blanco cabello se encontraba tumbado, pero al pasar por el lado del Príncipe, este le evitó el paso con su mano poniéndola en el pecho de Ryu 

- Escúchame bien inepto, y hazlo bien porque no lo repetiré, aléjate ya - El guerrero cegado por su orgullo no dejaría que le hablasen de esa manera, sea o no sea un príncipe, así que tomó el brazo del Príncipe y lo apartó de su camino, pero al querer continuar fue detenido de nuevo por la misma mano pero esta vez en su hombro y, sin dudarlo, el Príncipe con ese simple agarre lo arrojó lejos haciendo que rodara por el suelo hasta detenerse.

Mientras se recomponía el samurái, el Príncipe se llevaba al malherido guerrero, Ryu se levantó del suelo con su hacha de nuevo corriendo hacía ellos dos, y al estar cerca de ambos, el Príncipe volteó y el samurái aprovechó para cortarlo, pero solo logró cortar un pedazo de su ropa y esto provocó un poco al joven el cuál golpeó en el estomago al samurái dejándolo en el suelo, y desde allí solo podía ver como desaparecían entre los arboles.

- Maldita sea - Decía Ryu mientras se levantaba con el poco aire que le quedaba en sus pulmones, este notó en el suelo los pedazos de la ropa arrancada de las vestiduras del Príncipe, y al tomarlas se apreciaba perfectamente el símbolo del clan al cuál pertenecían aquellos dos - Ya lo verás imbécil, y tú también perro faldero - Los maldecía refiriéndose a el Príncipe y el Caza-recompensas respectivamente - Los acabaré, ¡a ambos! -

Vida de un SamuraiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora