Han pasado tres días. El molestoso ruido de la alarma de mi celular me despierta, alcanzo a apagarlo con mis dedos. No quiero levantarme. Me siento en el filo de la cama tratando de olvidar el deseo de volver a la dulce comodidad y convencerme con la mentira de ''5 minutos más...''. Voy al baño para bañarme y lavarme la boca. Al secar mi cara en frente del espejo me percato de algo...soy un completo idiota.
Me alisto para ir al colegio, y siendo sincero, no creo tener los ánimos suficientes para ir y enfrentar a lo que venga. Decido ir caminando aunque sé que es la peor idea considerando que puedo llegar tarde.
Llego a tiempo, a penas puse un pie en el instituto y la campana de entrada suena. Los pasillos están repletos de estudiantes, como he dicho anteriores veces, divididos en sus estúpidos grupos sociales: nerds, populares, góticos, etc., pero felices. Camino entre ellos hasta llegar a mi casillero. Me preparo para abrirla y de repente, para mi mala suerte, la llave no es lo suficiente para abrir este estúpido casillero más de tres veces seguidas, debería pedir una nueva cerradura. Este momento no sería tan irritante si Joyce estuviera aquí, ella suele golpear e insultar a esta inútil cerradura. Lindos recuerdos. Hablando de ella, no he visto que al menos se acerque a su casillero, puedo apostar que esta vigilante a que no esté cerca; qué más da, debería entrar a clases, tengo matemáticas y no quisiera que me ponga atraso
Al entrar al aula veo a Isabella sentada en su lugar, por cortesía levanto la mano en forma de saludo, ella solo responde con una mirada fulminante. Creo saber los motivos.
-¡Buenos días con todos! -dijo la maestra al entrar.
<<¡Buenos días!>> es el coro que tenemos grabados y decimos todos los días.
-Bueno chicos, hoy tenemos un trabajo muy interesante por hacer -decía mientras sacaba un par de libretas de su cartera- muy bien, los he seleccionado en parejas para que resuelvan los ejercicios que les entregare al pasar por sus asientos. Nahomy ira con Ángel, Sara con María...
Volví la mirada hacia la ventana, y como es de esperarse, empecé a escuchar la voz de la maestra lejos mientras pensaba en todo lo que se desmorono en un par de minutos, tampoco he visto a Luna, y tal vez, estoy comenzando a sentir aquella sensación de extrañar demasiado a alguien.
-Liam -volví lo más rápido que pude la mirada hacia la maestra- trabajaras con Isabella.
¿En serio?, en este salón hay más de treinta alumnos ¿y justo me toca con la chica que acaba de matarme con la mirada? de verdad el destino me odia.
Lleve mi banca a la mesa de Isabella, es de suponer que no vendrá hacia mí. La maestra repartió las hojas, Isabella domina más que yo las matemáticas, ahora comprendo el por qué la maestra nos unió. Siempre llega un punto en donde tienes que poner un tema de conversación, y allí estoy yo, intentando no decir algo erróneo para que no me mate.
-¿Puedo preguntarte algo Isabel?
-Si no lo arruinas -dijo sin quitarle la mirada al cuaderno.
-¿Sabes algo de Luna? -ella no respondió ante eso, tal vez piense que lo pregunte por obligación, pues no es así- No la he visto desde ayer y me gustaría saber algo de ella.
-Te recuerdo que estamos a tres ejercicios de terminar este trabajo.
-Lo sé pero...
-Aparte, ¿por qué te interesa? fuiste tú el que engaño.
-Entonces sería una buena idea preocuparme del gran daño que le ocasione, tal vez sabiendo eso pueda mantener una distancia entre ella y yo -Isabella volteo a mirarme como si hubiese dicho algo sorprendente- ya sabes, no me gustaría lastimarla otra vez.
-Okey -suspiro- ayer fui a su casa, tuve que consolarla por varias horas, y si, está muy mal y es por eso que tampoco vino hoy. ¿Contento?
-¿Cómo esperas que eso me ponga contento?
-No lo sé, dime tu -hubo un pequeño silencio entre los dos- ¿Por qué demonios lo hiciste? -pregunto algo histérica pero en voz baja.
-He hecho muchas cosas querida Isabel, si tan solo fueras un poco más específica -dije mientras resolvía el último ejercicio.
-Esto Liam, ¿cómo se te ocurre acostarte con Luna? ella dijo que te ama.
-Me acosté con ella porque también la amo.
-¿Y también a Joyce? -volví mi mirada a ella, estaba muy confundido- ¿te acostaste con Joyce por que también la amas?
Mi cabeza da vueltas, ¿qué coño le habrán dicho a Luna?
-Jamás me acosté con Joyce -respondí- solo dormimos juntos porque ella se sentía como la mierda y necesitaba sentirse acompañada.
-¿Qué me dices de las veces que están juntos? se les nota muy cariñosos.
-Solo le doy el afecto que ustedes deberían de darle. -esta vez el que domino el tema de discusión fui yo.
Me levante para entregarle la hoja a la maestra, como todo caballero le regale una de mis sonrisas. Cuando volví al puesto de Isabella ella se veía muy confundida, bueno, solo volvía para recoger mi banca pero ella me detuvo tomándome de la muñeca obligándome a sentar a lado de ella.
-Luna me había dicho que tú te habías acostado con Joyce -volteo a mirarme muy confundida.
-Se suponía que Luna no sabía de estas cosas, ¿sabes quién se los contó? -tengo mis sospechas pero prefiero asegurarlas.
-¡Nick! -aquel pequeño grito hizo que todos nos voltearan a ver para luego regresar a su trabajo, esta vez Isabella trato de bajar la voz- Ella dijo que fue Nick quien le contó estas cosas pero... ¿cómo Nick sabe de esto?
-Porque nos estuvo espiando -respondí antes que creara una suposición- Nick acoso varias veces a Joyce amenazándole en contarle a Luna. Él sabía que a como estaban las cosas lo íbamos a resolver sin dañar a alguien, así que creo esas mentiras para molestarla aún más a Luna y arruinar todo.
-Ese estúpido de Nick otra vez haciendo de las suyas -dijo entre dientes.
-¿A qué te refieres con ''otra vez''?
Isabella callo por unos momentos lo cual no me agrada para nada.
-Liam eres un buen chico -dijo mientras posaba sus manos encima de las mías y me miraba directamente a los ojos- te mereces toda la verdad, todo lo que sucede y lo que sucedió antes de que tu llegaras pero no soy la persona correcta para contarte aquella historia. Sugiero que después de clases vayas a la casa de Luna, le expliques todo y recuperar tu relación, luego podrás ir a donde Joyce.
-Odio los misterios, a parte, Joyce me odia.
-Yo me encargo de ella -dijo asintiendo con la cabeza.
En ese momento toco la campaña del receso.
-Gracias Isabella -dije antes que volteara a ver su bolso.
Ella solo respondió con una sonrisa y dando un par de palmadas a mis manos que quedabas posicionadas encima del pupitre.
***
Le hice caso a Isabella, después de clase fui directamente a la casa de Luna. En el camino iba practicando mi saludo de entrada o una excusa del porqué de mi presencia, también debería prepararme para un posible rechazo antes de decir algo.
Y allí me encontraba frente a su casa, el auto de su mama no estaba lo cual significa que no está en casa, ahora solo espero de que Luna si este. Golpee un par de veces la puerta, a penas escucho un '' ¡ya va!'' de Luna. Al abrir la puerta la veo, ella tarde en divisar quien es el que acabo de golpear la puerta mientras que yo intento de decir algo.
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Te odio con mucho amor (Pausado)
Teen Fiction''¿Es posible odiar y luego amar?'' Los padres de Liam acaban de divorciarse, el se quedo con su mama lo cual produjo una mudanza inesperada. Ahora, lejos de todo lo que un dia amo y quiso, le tocara rehacer su vida: nueva ciudad, nuevos amigos, nue...
