Altibajos.

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El tiempo pasó y otros dos fallecimientos se dieron en mi familia, mi tía; la cual fue mi confidente por mucho tiempo y mi primo, quien era especial. El fallecimiento de mi primo se dio en una fecha que quedaría tachada en mi lista de días festivos: 31 de diciembre, nada más fuerte que perder a un familiar en vísperas de año nuevo ¿no?

Con respecto a mi tía, luego de que ella partiera a mejor vida me vi metido en adicciones, hallaba en la droga el balance emocional que no encontraba sin ella, me escapaba de mi casa prácticamente solo para drogarme y embriagarme sin importar el día que fuera, simplemente lo hacía sin pensar en el daño que me hacía, cuando mis padres se dieron cuenta de esto fue como si les hubiesen clavado una estaca directamente al pecho, obvio, soy su hijo y no quieren que me pierda, pero por más ayuda que me brindaron o intentaron brindarme por bastante tiempo, no funcionó, seguía haciendo lo que solía hacer, pero de forma más sigilosa.

Pasó algún tiempo y por cuenta propia decidí alejarme un poco o bastante de todo lo malo que estaba haciendo, encontré paz en otros medios y mis emociones encontraron un balance, el cual duraría hasta el 31 de diciembre de 2015.

Un año más tarde, un día como cualquier otro, me senté e hice memoria de todo lo que ha pasado a lo largo de mi vida, la cual no ha sido muy larga por ahora pero tiene mucho contenido, caí de nuevo pero esta vez más fuerte, mi vida pasó a ser una escala de grises, mis días siempre han sido lo mismo, en todo lado encuentro monotonía, encontré en el sarcasmo y la ironía una forma de desahogarme, mi forma de ser con las personas ha cambiado drásticamente.

Y si, he vuelto a mis viejas costumbres, exceptuando la droga... de momento.

Daniel Aguilar: Mi vida. Stories to obsess over. Discover now