Llegamos al restaurante y déjenme decirles que era muy bonito, era de comida Italiana. Me encantaba ese tipo de comida. En la recepción Martin le dijo su nombre a la señorita y ella nos llevo hasta nuestra mesa. Todo era al aire libre y por suerte esa noche estaba muy despejada y fresca.
-Aquí esta su mesa-dijo la recepcionista.-Que lo disfruten-nos sonrió y se fue.
Martin como es un total caballero me corrió la silla para que yo me sentara. Luego ordenó una botella de vino tinto y una pizza de queso.
-Te tengo un regalito-me dijo Martin.-No es lo que tu piensas-me preocupé ¿qué rayos me iba a dar?
Saco una pequeña cajita de su bolsillo y me la dio.
-Espero que te guste-me dijo y cuando la abrí me quedé impresionada.
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Adentro de esa pequeña cajita azul había un hermoso anillo con forma de corona. Y enseguida entendí lo que me había dicho... No tenía que pensar que me estaba pidiendo matrimonio.
-¡Que bueno que te gusta!-Le sonreí.-Quiero que cada vez que lo mires te acuerdes de mí y también que eres hermosa-me sonrojé-igual que una princesa, mí princesa-pronunció el MÍ con más fuerza.
-Mmm...¿Martin?-le dije pero me interrumpió.
-Por favor, dime Martijn-intenté pronunciar su nombre correctamente pero no pude. Así que decidimos que yo lo llamaría Mart y el a mí Ash.
Llegó el momento de pedir la cuenta... Me tenía muy preocupada eso, ya que el restaurante era muy caro y no sabía sí él me iba a invitar o tendríamos que pagarlo entre los dos. Pero esa era mi noche de suerte, ya que solamente sacó su tarjeta de crédito y pagó todo.
-Martin, te quiero decir algo importante-esa pregunta estaba comiéndome la mente durante toda la cena.
-Claro, dime-me dijo.
-Ok... Tal vez creas que soy una loca, pero tengo que hacerlo-tomé aire y le dije- ¿querrías ser mi novio?-no vi su reacción, porque tenía mis ojos cerrados.
-¡WOW!-tenía sus hermosos ojos abiertos como platos, mientras pensaba.-¿Quieres que te diga la verdad?