Imprudentes

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Al siguiente día

Leo estaba dispuesto a hablar con Des, sabía que no era una decisión inteligente no hablarle y dejarle en paz, pensaba que era mejor aclarar las cosas y afrontar lo que Des pudiera pensar sobre el.

Des se encontraba en la biblioteca de la mansión de Samuel leyendo un libro y con tres mas en el brazo. Leo entró a la biblioteca sabiendo que Des se encontraba ahí, el sonido de la puerta hizo que Des volteara para ver de quien se trataba; ambos se miraron por un rato, los dos con respiración algo agitada por los nervios de la presencia del otro. Leo dio un paso hacia enfrente queriendo decir algo, pero sus nervios no le dejaban pronunciar palabra, solo se quedó con la boca abierta.
Después de un rato de silencio Des dejó caer los libros al suelo y corrió a abrazar a Leo, Leo al ver a Des caminó rápido para abrazarlo.
Ambos se abrazaron entre los sollozos de Leo, Des lo apretaba fuerte contra su cuerpo, como si temiese que algo lo apartara de el, pasaron un buen rato abrazados, cuando se separaron Des limpió las lagrimas del rostro de Leo.

-Se que no fui sincero, y siempre me odie por eso, pero no podía soportar que supieras la verdad-; dijo Leo entre sollozos.

-Sería un completo mentiroso si dijera que no me lo hubiera tomado a mal, pero hubiese sido mejor enterarme de otra manera.

-Lo se, lo siento, pero quisiera, por favor que me dejaras explicarte- Des dio un suspiro, lo tomo de los hombros y le dijo.

-También quisiera que me explicaras- ambos caminaron hacia la sala que se encontraba en la biblioteca de Samuel.

Después de un largo rato de preguntas e historias, Des lo toma de la mano y le dice -Yo... no se que decir, debió ser dificil darte cuenta de lo que habías echo.

-Me tomó mucho tiempo asimilarlo, y hasta la fecha me sigue comiendo la mente- ambos quedaron en silencio.

-Se que lo que haces lo haces por mi pero... no esta bien.

-Es la única manera de la que podré sacarte de aqui.

-Lo sé y de alguna manera lo aprecio pero... me siento mal sabiendo que es por mi.

-Des... esto no es tu culpa, es toda mia, fui un tonto al pensar que podría tener una vida tranquila y normal después de eso, es mi culpa que estes aqui ahora, soy el culpable de todo lo malo en tu vida, sin mi seguro ahora estarías tranquilo en casa...- Des le interrumpe.

-Sin ti, no abría conocido el amor, sin ti no habría tenido los mejores momentos, sin ti... mi vida estaría vacia-. Mientras Des decía eso, pasaba su mano por el rostro de Leo acercandolo a el, cruzando miradas.

Leo cerró los ojos y pegó su frente contra la de Des. Este suspiro y lo abrazó, pasaron así hasta que Leo se calmó un poco, estos se separaron y lentamente fueron acercando sus rostros, sintiendo cada vez más cerca el calor del otro, pero en eso entra Samuel.

-¿Leo?, ¿Leo?- esto hizo que ambos se separaran de golpe y Leo dijo en voz baja

-Tengo que irme.

-Esta bien.

Leo se paró del sillón y se aproximó a buscar a Samuel -Aqui estoy.

-Aahh Leo ahí estas, no te escondas, ¿Qué estabas haciendo?

-Amm yo...

-Bueno no importa, solo venía a avisarte que hoy no mataremos a Yumna y Leetov.

-¿Por qué no?

-¿Ya te había dicho que odio trabajar, y que siempre trato de hacer las cosas más interesantes?, bueno mañana en la noche los bastardos del infortunio darán una fiesta y seremos el show principal, ¿Tu que dices?

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