Despierto en una banca del parque, miro el reloj que está en un poste a unos metros de mi, son las 7:25p.m.
Todo aparenta estar normal, ya no me siento ansioso, me siento tranquilo y un poco feliz.
-Debí haber tenido una alucinación. - Digo en voz baja.
Estoy enfermo, no puedo vivir feliz, vivo atrapado en el miedo. El miedo seguirá existiendo no importa que tanto lo ignore, es un instinto, una alarma, el miedo ayuda a saber cuando estás en peligro. Pero ahora, ¿estoy en peligro?, ¿porque siento miedo?. No se supone que el miedo actúe de esta forma. Cuando estás en un lugar oscuro sientes miedo porque no sabes lo que está ocurriendo en tu entorno, miedo a lo desconocido, al daño potencial, ¿a eso le temo?, ¿a algo que puede llegar a hacerme daño?, ¿a tener una alucinación?. Alucino porque estoy enfermo, la constante ansiedad es causada por el miedo a alucinar.
Mientras mas reflexiono sobre el tema, siento mas tranquilidad, el hecho de comprender lo que siento me hace sentir que tengo el control sobre algo.
Pinto una enorme sonrisa en mi rostro, me siento libre absolutamente. No siento miradas y manos sujetandome, no siento miedo, ansiedad o tristeza, experimento los momentos mas puros de la felicidad en su maxima capacidad.
Emprendo un viaje una vez más, hay un lugar al que siempre he querido ir, un bello edificio, una tienda departamental de 4 plantas, en el techo, estoy un ochenta por ciento seguro de qué desde ahí se aprecia la vista más magnífica de la ciudad, quiero ir ahí.
Me encuentro en la parada del autobús, toco mis bolsillos, sino mal recuerdo debo tener suficiente. Llega el autobús y lo abordo, pasa al rededor de media hora, llego a mi destino. Subo las escaleras casi corriendo pero sin llamar la atencion.
Llego sin problemas al tejado. -¡Llegue!.- grito, aun agitado por subir las escaleras. Me siento como Dios, suenan tambores en mi cabeza, mi corazon late rápido anunciando mi victoria, cada paso que daba hacía arriba fue un paso para llegar al cielo, iré al cielo. La vista es majestuosa. Estoy a la orilla, el vertigo no existe, solo voces que me jalan hacia abajo. Estoy parado en el borde. Casi estoy en el cielo, ya no mas miedo, no mas tristeza, no mas dolor. Hoy nace Dios, hoy muero yo. He saltado, no estoy alucinanado esto es real, estoy muriendo de verdad. Quizá tantas muertes me habrian preparado para esta, pero no, esta es mas excitante.
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Personalidad.
Short Story"Personalidad", es un proyecto que trata de proyectar el pensar de una persona