Vamos, se nos hara tarde.

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Todo va muy normal y tranquilo.

No a habido muchas novedades, aunque...la madre de Felipe es un poco pesada...

El todavía es serio y tímido con ella pero por lo menos ahora mira el rostro de su madre.

Ella a estado trayendo muchas canastas cada día preocupándose por el, o pidiendo disculpas.

Le hemos dicho que dejara de hacerlo pero de todos modos, no nos hizo caso.

Y lo mas raro...es que ahora, estamos preparándonos para visitar su casa.

Nos ha estado insistiendo por semanas hasta que dijimos que si.

- Compre dos pasteles...- Dijo Felipe al llegar y dejar dos bolsas sobre la mesa.- Uno para llevar a la casa de mi madre y una para nosotros.

Me levante rápido del sofá y abrí nuestro pastel.

Era cubierto de chocolate.

- Delicioso!- Unte mi dedo y luego lo mande a mi boca.

- Oye, no hagas eso con el pastel.- Miro serio.

Reí, volví a untar chocolate en mi dedo y le ensucie su rostro. El me miro desafiante y ensucio mi cuello y mi cara.

- Oye! Dijiste que no hiciera eso y tu lo haces!- Abrí mi boca sorprendida.

- Lo hago por que ahora puedo comer el pastel de ti.- Sonrió junto a una de sus cejas levantadas.

El se acerco a mi, paso sus manos por mi cintura y apretó con fuerza. Mis mejillas tomaron color rojo, Felipe se acerco y paso su lengua por mi cuello.

- Ey...- Dije entre un respiro.- Felipe se nos hará tarde, tengo que vestirme aun...

- Un poco mas...- Susurro en mi oreja y la mordió.

- No...- Un escalofrió paso de mis pies a mi cabeza y cerré mis ojos.

- Por favor...hace mucho que no lo hacemos...y esto lo compensa.- Paso su lengua por mi mejilla, donde había chocolate.

- Vamos, se nos hará tarde.- Pude salir de sus brazos y el los cruzo triste.

Reí y fui a cambiarme. Luego de eso, me maquille un poco y nos fuimos.

Tengo nervios...

Que mierda? Estas cosas son casuales...no me deben dar muchos nervios...

Tal vez por que...me hace sentir como si Felipe me presentara a sus padres?

Digo, en realidad no es tan así pero...me hace sentir de esa forma.

-Olivia, ya llegamos.- Felipe hablo un poco mas fuerte, agarro el pastel del la parte trasera del carro y suspiro.

- Tranquilo.- Sonreí y acaricie su mano.

El asintió y salimos del auto. Nos dirigimos a la puerta y tocamos el timbre.

Antes de que llegaran, acomode el cuello de la camisa azul marino de Felipe y acomode mi enterizo corto de color rojo y mi cabello suelto.

Dios mio, por algo prefiero siempre llevar coleta.

De la nada, abrió la puerta Jane muy feliz. Ella estaba arreglada y muy emocionada.

- Hola!- Dijo con una sonrisa.- Por favor, pasen.

Sonreí y pasamos desconfiados.

- Traemos pastel.- Felipe levanto la bolsa.

Mi hermano y yo #2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora