TODO ES SU CULPA!

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Felipe me fulmino con la mirada y de la nada, el timbre sonó. Él rodó sus ojos y abrió la puerta indignado.

- Que?- Dijo fastidiado.

- Esta Olivia?- Preguntaron y me asomé.

Es Hunter.

Verga.

- Hunter, como sabias que estaba aquí?- Pregunte sorprendida.

- No querrás saber.- Negó con su cabeza serio.- De todos modos, quieres salir otra vez?

- Salir con él?- Hablo Felipe rebajándolo con la mirada, pero fue ignorado por los dos.

- Ya te dije que lo de la otra vez fue pasajero, de una sola noche. No hay futuro.- Crucé mis brazos y me acerqué a él.

- Vamos Olivia, ve. Necesitas despejarte un poco.- Mi madre apareció con una bata y yo abrí mis ojos.

- Tu siempre estuviste aquí?- Fruncí mi ceño confundida.

- Em, si.- Contesto obvia.- Bueno, el punto es que ve, lo necesitas. Hazlo por tu queridísima madre.

Mire a Hunter, el sonrió y yo bufé.

Y así, es una de las formas de sobornarme.

- Bien.- Alargué mi e y me acomode mi chaqueta.- Nos vemos!

Salude a todos y Felipe frunció su boca y tragó saliva. Mientras caminaba, Hunter no paraba de hablar.

Es lindo, pero es de esos chicos pesados y que a veces, dicen chistes malos.

Aunque su cabello es sofisticado.

Luego, llegamos a un restaurante de comida rápida.

No es el mejor lugar para una cita, pero la comida es deliciosa.

- Espero que te guste la comida de Don Pepe.- Dijo mientras nos sentábamos y sonreí incomoda. - Bueno, quieres una anticipado plato de chistes, proveniente de mi?

- No, gracias...- Mordí mi labio y susurre.

- Bueno, si tanto insistes!- Sonrió y se halagó a si mismo.-Que le dijo una piedra a otra piedra?

- Que?- Rodé mis ojos y coloque mi codo en la mesa cansada.

- NADA! SON MATERIA INERTE!- Interrumpió y rió con su risa rara.

WOW.

ME ESTOY MURIENDO DE LA RISA! ME SALDRÁ UN PEQUEÑO PEDAZO DE EXCREMENTO DE TANTO REIRME!

No.

Creo que el sarcasmo de Sowie me esta afectando.

- Bueno, dejando las boberías de lado, yo...si pienso que lo nuestro puede tener futuro. Somos...el uno para el otro.- Tomo mi mano y me miro dulcemente.- Yo puedo hacerte feliz.

- Yo...lo siento. No puedo.- Negué y baje un poco mi cabeza.- Me enamoré perdidamente de una persona que siempre pensó en mi, aunque ahora...ya no sepa quien soy.

- Por esa razón! Él ya no sabe quien eres, no es mejor dar vuelta la pagina y venir conmigo?- Apretó mi mano y abrió sus ojos emocionado.- Puedo hacerte sentir cosas que por nadie has sentido.

- Esa persona ya existe.- Lo mire fijo seria y sus ojos se cristalizaron.

Me levante de la silla, tome mi abrigo y salí del restaurante. Mire a mi izquierda y estaba Felipe, escondido detrás de una planta.

Mi hermano y yo #2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora