Las cartas de ambos bandos por fin se encuentran sobre la mesa, es momento de definir al ganador, por ello, ambos bandos preparan a consciencia sus ataques finales, enteramente conscientes de solo uno de ellos puede salir victorioso.
¿Quién consegui...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Seguí caminando con cautela con mi bebé dentro de la canasta, agradecí traer chaleco antibalas y de alguna forma, cubrí la canasta, nada lastimaría a mi bebé, nada.
miré a los lados y había fuego, detonaciones, un abrumador olor a pólvora y mucho humo, me mantuve alerta, hasta que vi a mi Artemisa peleando a un costado, retrocedió y me miró con la canasta, corrió hasta nosotros.
- Dios mío, Isaac...
me miró todas las heridas.
- toma al bebé y sal de acá, Will irá contigo como lo acordamos.
- no, yo quiero que vengas conmigo.
- no puedo, y lo sabes, tengo que terminar ésto sino nunca vamos a poder vivir en paz.
- la Bratva está acá, no son muchos, pero aumenta la posibilidad de perderte, Isaac, por favor.
- no va a suceder, solo tienes que tomar al bebé y salir de acá.
- no quiero irme sin ti.
masculló entre molesta y llorosa.
- vamos piolina, no me hagas esto, tengo que terminar lo que vine a hacer, nos vamos a ver cuándo ésto acabe ¿de acuerdo?
- ¿me lo juras?
- no soy un hombre de juramentos...
- necesito una garantía.
me quité mi medalla del leopardo, esa que me había pedido el día de su cumpleaños, en ese preciso momento en el que nuestros mundos chocaros y el crujir de huesos se hizo manifiesto por parte de nuestros súbditos, no estábamos hechos el uno para el otro, pero nos importó poco y decidimos amarnos, le coloqué mi medalla y la besé tiernamente.
- sabes que siempre vuelvo por ella.
- Isaac...
- ¿si?
- te amo...
- yo también te amo, con todo mi corazón, Victoria.
la abracé con fuerza, Will, Hatsu y Brandon aparecieron tal y como habíamos quedado.
- sáquenla de acá, sus vidas si algo sale mal.
les dije en tono serio, que también era mi tono de advertencia, besé a mi pequeño una vez más y suspiré.
Will asintió y buscó la forma de que Victoria no se percatara de nada, ella comenzó a caminar y yo hice lo mismo, al lado contrario, la moneda estaba echada al aire, y el azar no es de mis juegos favoritos.
- TE AMO, VUELVE... POR FAVOR...
volví a mirarla y ese fue mi error, no debí hacerlo, sabía que si lo hacía me quebraría, mi plan iba de varias a una y eso no me daba mucha certeza de éxito, sin embargo, asentí.