Capítulo 2

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La canción suena melodiosamente desde mi posición, pero puede prometer que casi me he quedado sorda. Las bocinas sueñan con mayor fuerza aquí atrás. El suelo flotante en el que me encuentro parada zumba cada vez que los instrumentos hacen un ruido.

Después de pocos minutos la canción finaliza, sé que debería bajar antes de que descubran que estoy fuera. Aún cuando sé que es imposible quedarme un tiempo más, hago lo posible para estar más tiempo afuera. Tristemente mi anhelo se rompe en cuanto escucho la voz a mis espaldas.

"Ya deberías bajar si no quieres estar en problemas," dice Robin acercándose a mí. "Vamos, entre más rápido mejor. Por favor, Cassie."

"No es muy divertido estar encerrada en los camerinos cuando ustedes están aquí disfrutando del concierto," digo mientras corleo al escenario y veo a los chicos acercarse más al público.

"No discutas conmigo. Yo no tuve que ver con esa decisión, si por mí fuera estarías aquí con nosotros, pero Allison no cree lo mismo." Dice palmeando mi hombro izquierdo.

"No me deja ni hablar, cree que puedo causar problemas con tan solo abrir la boca." Miro al suelo cruzándome de brazos.

"Vamos, veré qué puedo hacer. Pero, por favor, no discutas y sólo obedece las reglas."

"No prometo nada," digo dirigiéndome a las escaleras para bajarlas de mala gana. Mis pasos son flojos, miro una que otra vez a mis espaldas mirando a Robin con intención de convencerlo. Él no presta atención a ninguna de mal miradas así que me doy por vencida.

En cuanto estoy pisando el suelo firme camino lentamente hacia las puertas para volver al camerino. Miro mis pies mientras en mi boca se hace una mueca. Tomo una leve respiración y me resigno a mirar a mal guardias que cuidan la entrada.

"¿Se puede saber qué haces afuera?" Escucho a una voz demandante a mi alrededor.

Mis ojos se abren de tal fuerza que siento que saldrán de sus órbitas. Una mueca de disgusto se ubica en mi boca y mis ojos se cierran casi tan fuerte y rápido como cómo fueron abiertos.

"Por favor, no." Susurro para mí misma mientras me encojo de hombros y permanezco así tratando de desaparecer aun cuando sé que es imposible.

Camino naturalmente tratando de evadir su fría mirada que se encuentra posada sobre mí. Miro hacia el suelo mientras mi caminar se vuelve más rápido.

"Casielle Elizabeth Brooks, por favor ven aquí." Dice Allison detrás de mí. Sé que aunque no suena enojada estoy en problemas. Cuando me llama por mi nombre completo no se puede significar nada bueno.

Intento evadir sus palabras y camino un poco más lento para que no piense que la estoy evadiendo.

"Casielle, te estoy hablando." Dice sonando un poco más enojada. Giró sobre mis talones y miro a la mujer pelirroja a pocos metros de mí. "Acércate," dice cruzándose de brazos. No me muevo de mi lugar y ella se irrita. "No tenemos todo el día, acércate. Ahora." Exige señalando frente a ella.

Camino en su dirección lentamente sin mirarla directo a los ojos. En cuanto estoy frente a ella la miro, como usa tacones tengo que mirarla con la cabeza un poco más inclinada hacia arriba.

"Buenas noches," digo cordialmente intento aligerar el ambiente.

"¿Qué hacer afuera? Sabes que tienes que estar en el camerino. Debes obedece las reglas, no me importa si te agradan o no. Las reglas las impuse yo. Yo soy la encargada de ti durante estos meses. Así que por favor, dame una buena explicación para no dejarte en el camerino encerrada bajo llave." Dice molesta.

"Yo... Emm... Tenía... Un..." Intento decir, pero sé que no tengo un respaldo. Tengo que encontrar una explicación si no quiero estar en serios problemas. "Había una araña en el camerino," digo la primera excusa que tengo en mente.

"¿Una araña en el camerino?" Repite mi excusa quitándose los lentes para limpiarlos con su blusa blanca.

"Era una gran araña, y tenía que salir a buscar a alguien que me ayudara a matarla, pero mejor decidí estar un rato afuera para dejar a la araña salir del camerino." Dije mirando al  suelo.

"Una araña en el camerino y sales a buscará ayuda, ¿no?" Dice volviéndose a poner los lentes.

"Sí, usted sabe que sufro fobia a las arañas." Miento un tanto natural.

"¿Sufres Xenofobia?" Dice sorprendida.

"Sí, fobia desde niña. No puedo ni verlas cerca de mí." Digo alegremente al ver que sí ha creído mi mentira.

"La xenofobia es el rechazo a los extranjeros. Así que a menos que rechaces a los chicos... O a mí. Dime, ¿qué tiene que ver el rechazo a extranjeros con las arañas?"

"Pues...yo..." Intento decir, pero ella me interrumpe.

"Tú no sufres xenofobia, tampoco sufres aracnofobia." Dice con una sonrisa de molestia.

"Me voy al camerino." Digo al ver que no tengo escapatoria.

"Ahora, te quiero ver fuera de este lugar antes de que esa canción se termine. Y creo que eso será en..." Dice mirando su reloj. "Quince, catorce, trece..." Inicia la cuenta regresiva así que camino con paso apresurado de vuelta al camerino.

Vuelvo sobre el camino que tome para llegar al escenario pero en sentido contrario. En cuanto los camerinos entran en mi campo de visón entró en el más cercano esperando que sea alguien de los cuatro chicos.

En cuanto abro la puerta veo que está llena con botes de de ese aderezo salado que tanto aman los australianos. Sonrío, ya que veo que es el camerino definitivamente es de alguno de ellos.

Camino dentro intentando no pisar alguna cosas que están tiradas en el suelo, como calcetas o algunos zapatos. Me siento en el pequeño sillón, al ver que estaré aquí más de 20 minutos, y que he olvidado mi celular, decido dormir un pequeño rato o hasta que los chicos vuelvan y en digan cuál es mi camerino. Tomo una chaqueta que está cerca de mí y la uso para cubrir mis piernas. Finalmente cierro mis ojos y dejo que el sueño me invada.

(Sin editar)

Boyfriend | Luke HemmingsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora