El día menos esperado por ambas almas condenadas había llegado; enfrentar a la corte imperial.
Estaban preparados para todo lo que podría pasar, y es que a pesar de que el padre de Luke era el rey, lo cierto era que no se soportaban el uno al otro. Y eso hacia las cosas más complicadas aún...
-¿Sabes porqué se nos ha citado con tanta urgencia a toda la corte para ésta reunión?-
-¿No te han dicho nada al respecto? El hijo del rey, y Alec han roto la mayor de las reglas al hacer un contrato.-
-¿Su propio hijo?-
-Sí, así lo hice.- dijo Luke detrás de ambos demonios- ¿No deberían estar dentro ya? ¿Qué hacen perdiendo el tiempo hablando de algo que últimamente es el punto de conversación de medio infierno?- Estos se giraron, hicieron una reverencia en forma de disculpa y entraron al salón principal.
-Vaya... A pesar de haber renunciado al título de príncipe, siguen bajando la cabeza ante tus palabras.-
-No es por ser el hijo del rey, eso es parte de mi encanto...- sonrío y paso su mano levemente por el cabello de Sebastian. -Permanece atento, son diez contra dos -suspiró- entremos.-dijo avanzando un poco.
-Luke...-le llamó.
-¿Si?-
-Gracias.- se acercó levemente a él y le dio un beso lleno de agradecimiento, para después entrar al salón.
-Si ese es mi castigo, habría que romper las reglas más seguido...- Susurra emocionado y entra enseguida de Sebastian.
Dos golpes contra la mesa se escucharon y todos entraron en un silencio sepulcral, era señal de que la reunión había comenzado. Ambos demonios se encontraban frente a los diez demonios más poderosos; Asmodeus, el demonio de la lujuria. Astaroth el demonio de la seducción. Azazel, líder de los ángeles caídos. Balaam, el demonio de la codicia y maldad. Behemot, el demonio metamórfico. Beelzebub, actual príncipe de los demonios. Bilis, quien representaba al elemento de la tierra. Cimeries, el marqués del infierno. Damballa, el demonio más sigiloso y veloz, y Mormo, creador de la brujería. Justo en medio de ellos, se encontraba el rey del infierno,Satanás.
- Se les permitirá defenderse por tratarse de ustedes, les concederemos la libertad para explicarnos la situación.- Anunció el demonio que estaba como reemplazo de Luke, Beelzebub.
-Yo...- comenzó a hablar Sebastian, pero Luke le interrumpió
-Ha sido mi culpa.- La vista de todos se centró en él- He sido yo quien le ha contado sobre la capacidad que tengo para devolver el alma al cuerpo, yo lo he buscado, he recuperado el alma de ese joven y la he depositado en el cuerpo de alguien más. Yo lo he convencido de ir a hablar con los familiares de aquel joven y decirles la verdad para hacer que lo aceptaran de nuevo. Todo ha sido mi culpa, por lo tanto, aunque él haya sido mi cómplice, soy yo quien...-
-Eso no es verdad, ha sido mi culpa. Yo... me enamoré de- Sebastian no entendía por qué su mejor amigo se culpaba por él, lo único que le había pedido era interceder para que su condena no fuera tan dura. No entendía que, a veces, el sacrificio era la más clara muestra de amor.
-Alec, no te culpes, sé que me amas. -Mintió- pero no es necesario que me cubras más, no sigas echándote la soga al cuello por algo que ha sido mi culpa. Por favor, sé lo que hago, déjame terminar.- Dijo mirando a Sebastian, quien apretó los puños y bajó la cabeza- Como decía- Continúo aclarándose la garganta- Soy yo quien causó todo esto desde un comienzo, y asumiré mi responsabilidad, pero si me entero de que hacen algo contra él... Aunque me cueste la vida en ello, seré su peor pesadilla, ¿o tengo que recordarte porqué prefieres no meterte conmigo, padre?- le lanzó una fugaz mirada al creador de todo lo malo del mundo y sonrío complacido al ver el rostro molesto de éste.
-Luke...tú...-
-Calla Alec, no me sucederá nada... confía en mí- guiñó su ojo izquierdo- Déjenlo partir, esa ha sido toda la verdad.- Sentenció serio y los demás demonios asintieron.
-Realmente espero por su propio bien, que sea verdad.- Sentenció de pie Cimeries- Alec, si no tienes nada más que decir, puedes retirarte.-
-Luke...no, no lo hagas.-
-Ya lo he hecho, Alec... Saldré de esto, soy el hijo de Satán después de todo. Yo también tengo mis trucos bajo la manga, ahora, quiero que regreses al mundo humano, donde seguramente estarás a salvo, si te quedas aquí, pueden hacerte daño. -se tomó la libertad de besar su frente con devoción, transmitiendo tantas cosas sin llegar a decir nada más que un simple "Vete", y le dio la espalda.
-Si se me permite hacer una cosa más... quiero despedirme de él, en privado.- pidió y en un acto de buena fe, les permitieron hablar en privado en alguna de las habitaciones cerca del salón.
-Te ha ganado el sentimentalismo de nuevo, ¿eh?- dijo Luke recargándose en el escritorio que estaba en esa habitación- Te voy a extrañar, Alec...-
-Yo no me llamo...-
-Losé, Sebastian.- dijo en tono de burla- ¿Porqué querías despedirte? no es como si no nos fuésemos a ver de nuevo.
-No fue eso...-
-Entonces, ¿Qué ha sido? ¿Necesitas una explicación de porque he hecho esto?-
-No, sé que lo haces por mi, para protegerme.- Y por que me amas, quiso agregar. Pero prefirió morderse la lengua y simplemente mirar al hombre frente a él.
-Bien dicho.- sonrió.
-Luke, prométeme que no te pasará nada.-
-...-
-¡promételo!- Insistió
-Lo prometo.- Pero las promesas no siempre se cumplen. Y en este caso, hubiese sido mejor que Luke no prometiera algo que no estaba en sus manos.
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~Una Última Vez~ <Finalizada>
FanfictionAdvertencia ; contenido erótico. Éste relato es yaoi (chicoxchico) si no te gusta este género, por favor, no lo leas. Personajes principales; Sebastian Michaelis y Ciel Phantomhive, estos personajes son propiedad de su creadora; Yana toboso.
