Capitulo 4.

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-¿Que es todo esto?- Le pregunto a Tomás.

-Son los ángeles guardianes de cada persona de este lugar.

Eran demasiados, estos sujetos con alas estaban por todas partes. Entro al auto y me pongo el cinturón, de repente aparece Tomás en el asiento de copiloto.

-¿Aún estás sorprendida?- pregunta, con una sonrisa pícara la cual nunca había notado en el.

-Pues ¿que tú crees? Salir de casa y ver ángeles hasta en los techos de las casas no es normal, ¿como es que el día de mi cumpleaños no los vi?

-Por que no habías desarrollado todos tus...
Y de un momento a otro, auto perdió el control y chocó con dos más, recuerdo perfectamente todo lo que vi. Mi cabeza golpeó muy fuerte contra el vidrio, que empezó a sangrar por montones, en mis últimos minutos de vida, solo pensé que no quería morir, y me vino a la mente el momento justo en el que entre al carro. Pero de un instante a otro, me encontraba de nuevo entrando en el auto, sorprendida salí lo más rápido, y mire a Tomás.

-Yo no hice eso.- dice el, sorprendido también, pero me mira sabiondo, y sonríe.

-¿Quien lo hizo entonces?

No oí repuesta alguna.

-¿En qué momento perdí el control? 

-Sabotaje.- dice el, y la sonrisa de su rostro desaparece, comienza a mirar su alrededor y entonces, cierra los ojos, se agacha, y pega sus manos del piso.

-¿Que rayos haces?

-Shh.- sigue en lo suyo, se levanta.- como lo creí, fue sabotaje.- desaparece, creo que debería ir perdiendo esa costumbre de irse en los momentos más importantes.

Veo la hora, 3:30pm, ¡Oh Dios, Lore!, tenía 13 llamadas perdidas de ella, agarro camino lo más rápido que puedo hasta el centro comercial, mientras voy preparando una excusa. No me sentía preocupada ¿Se supone que me tengo que sentir bien después de vivir un accidente?, que luego de devolver el tiempo es como si nunca hubiese ocurrido.

Mientras voy en camino, veo por la ventana del auto, ángeles por aquí, ángeles por allá, aún no me acostumbraba. Al llegar al centro comercial, veo a Lore sentada en una cafetería, con su batido acabado, y pidiendo la cuenta.

-¡Hey! Lo siento mucho por tardar, me quede dormida.- que pésima excusa, la cual puede que se la crea ya que mis horarios para despertarme son algo tardes.

-Hola, tranquila, yo llegué hace poco.

-Que alivio.- comenzamos a caminar y a entrar en todas las tiendas, Lore me hablaba, pero yo no dejaba de pensar en lo sucedido, en el accidente, y en ese dolor que sentí cuando mi cabeza impactó contra el vidrio.

-¿Que opinas sobre lo que te dije?- pregunta ella, viéndome algo preocupada.- ¿Tienes algo Ema? Te noto distante.

Reacciono.- no dormí nada esta noche, no pude, después de escaparnos anoche en mi cumpleaños, me perdí en el bosque ¿Que pasó contigo y los demás?

-Logramos perder al guardia de vista, y al notar que no estabas, estuvimos buscándote como durante una hora, luego tú nos llamaste para decirnos que llegaste a tu casa ¿No te acuerdas?

-Si es verdad, ya recuerdo.- ¡QUEE! ¿En qué momento la llame? Estoy perdiendo la cabeza.

-¡Hoy andas en la luna!-se ríe.- ¡Mira! ¡Hay viene Scott

Este llega y lo saludamos.

-Emmm lo siento chicos, pero me tengo que ir, mi mama me acaba de avisar que necesita ayuda en casa.- mentí, estos días los estoy haciendo mucho, y me siento mal por eso, por no poder contarle a mis mejores amigos sobre lo que me pasa.

-¿En serio Ema? Pero si acabo de llegar.- dice Scott, decepcionado.

-lo siento, prometo que lo compensaré.- Le doy un beso en la mejilla.

-Adiós chicos, mañana reunión en mi casa.- me despido, y me voy.

Ángeles caídos Where stories live. Discover now