Mil tempestades arrastran mi alma y tú eres el único en remediarla.
Se asoman terribles monstruos, sembrados de ira, de miedo y de dolor y se acercan cada vez más y más a mí y no sé dónde huir. Corro y corro y por mucho que lo haga, siempre termino cayendo de nuevo.
No sé dónde me encuentro. Me siento tan perdida sin tu perfume bajo mis sábanas y sin tus ojos a flor de piel.
El Sol me abrasa, y el invierno es mucho más frío sin ti.
El café sin azúcar y yo sin tus besos son dos rimas que nunca han sabido conjugar bien y sin embargo ahora deben aprender a convivir por sí solas.
La noche se hace más oscura y mis lágrimas caen de nuevo junto a la luz de la Luna. No puedo ver nada, estoy cegada por el brillo.
Baila conmigo este último baile y dejemos de ser miedo. Seamos de una vez valentía, que ya nos tocará ser cobardes.
Dejaste de ser sonrisas cuando el infierno recayó sobre ti y no supe curarte. Lo siento.
Huracanes vienen del más allá a arrastrarme de nuevo a un mundo mucho mejor, pero yo no quiero eso.
Quiero que dejemos de ser tanto invierno y seamos un poco primavera. Quiero poder llover y también quiero ser rayo de Sol sin tormenta alguna.
Cien mil incertidumbres y yo sigo estancada en lo mismo.
ESTÁS LEYENDO
Poemas.
PoezieRecopilación de poemas que ocurren en mi cabeza y no se callan hasta que los escribo.
