Cap. 12 -Cuarto de juegos.

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Sentí mi cuerpo entumecido, mi cabeza queria explotar del dolor, abri los ojos lentamente, todo se encontraba oscuro, me puse alerta, lo ultimo que recuerdo fue que estaba saliendo con los chicos de la casa y despues todo se volvió borroso, mierda los chicos tengo que saber donde estan, me quise mover y sentí algo frio y que pincho en mis muñecas, agache la mirada y vi las cadenas con pequeñas puntas algunas encajadas y provocando que salga sangre de mis muñecas, conocia perfectamente estas cadenas, no puedo estar aquí, oí varios quejidos, alce la vista y trate de enfocarla y vi pequeñas sombras oscuras moverse un poco.

-¿Dónde carajos estoy? -era la voz de Daniel-

-¿Daniel? ¿Chicos? -pregunte con la esperanza de que todo fuera producto de mi imaginación-

-¿Angel? -la voz de todos llego a mis oídos-

-Mierda -susurre -chicos ¿Cómo llegaron hasta aquí?-

-Lo ultimo que recuerdo es que íbamos de salida en la mansión y de ahí sentí mi cuerpo pesado y después oscuridad -respondió Estefan-

-¿Ustedes? -hubo un pequeño silencio-

-Justo lo mismo -respondieron en coro-

-¿Que ocurrio? -pregunto Estefan, duramos en silencio unos minutos-

Todo iba bien hasta que escuchamos ese pitido, trate de hacer memoria, se que no es la primera vez que lo he escuchado, mierda.

Tranquilizantes -otra vez Sara-

Exactamente eso -concorde con ella-

-Chicos -los llame, hicieron un sonido para que supiera que me escuchan -creo saber que ocurrio-

-¿Que? -preguntaron a la unison-

-Tranquilizantes -les conteste-

-¿Tranquilizantes? -preguntaron-

-Una muy pero muy larga historia, que luego les contare -les respondí-

-Angel -me llamo Daniel -¿Dónde estamos?-

Iba a contestar pero el sonido de la puerta hizo que callara, gire mi cabeza hacia la dirección de la persona que la abrió, frente a mi estaba Eliazar con una sonrisa arrogante, camino frente a nosotros y se posiciono frente a mi.

-Eso muchacho es una buena pregunte -hablo con burla -¿Por qué no le preguntan a nuestra pequeña Elizabeth? -me tense cuando me tomo por la barbilla -diles sobrina donde nos encontramos-

Por mi parte solo gire la cabeza bruscamente para zafarme de su agarre.

-Al parecer no quieres decirles verdad -se puso recto -sera mejor mostrarles ¿No crees? -me tense-

Camino tranquilamente hacia la puerta, oí como presiono un botón junto a esta y la sala se ilumino, cerre los ojos y después los abrí poco a poco, gire a ver a los chicos, de suerte sus amarres eran con simples cadenas, mire sus rostros y todos eran de asombro, volvi a cerrar los ojos y solte un suspiro, los abrí y mire todo a mi alrededor, sin duda pensé que no volveria a este lugar, casi no había nada, solo cadenas colgando del techo y diferentes "látigos" por así decirlo, ya que eran diferentes tipos de cuerda, ya sean con picos, de cuero, clavos, tambien había diferentes fierros y la caldera donde eran calentados, el suelo con muchas manchas cafeces, sangre.

Sin duda un buen cuarto de la tortura -pensé.

Mejor dicho el cuarto de tus torturas -me corrigio Sara-

Los se Sara lo se -concorde con ella-

Gire a mirar a Eliazar y me miraba con una sonrisa de burla, se aclaro la garganta y hablo.

Dulce TentaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora