Perspectivas

8 2 2
                                        


Neitan esperó nervioso tratando de no perder el control. La confusión creada bajo los techos de aquella mole era aterradoramente demencial. Gente que lloraba desconsoladamente, gente que gritaba de manera frenética, otros que suplicaban y unos cuantos trataban de escapar. A estos últimos no les iba muy bien  pues eran rápidamente reducidos por seres furiosos de aspecto maligno.

El miedo y el desamparo que sentía eran capaces de enloquecer al mas valiente.
Cuando escuchó su nombre sintió ganas de vomitar de tanto miedo pero avanzó de todas maneras pues ya había visto con la violencia que eran tratados aquellos que no respondían con prontitud cuando las bestias demoniacas llamaban.

Una enorme criatura que a juzgar por ciertos rasgos era de sexo femenino asió de su brazo con fuerza y lo llevó a grandes zancadas por una de las enormes puertas.

No le quedaba mas que dejarse llevar por la fiera cuyo pelo barría las sucias y manchadas baldosas de piedra que hacían las veces de piso.

A Neitan le costaba lo indecible mantener el ritmo de la criatura que lo llevaba casi a rastras por pasillos interminables.

El alma se le iba encogiendo a medida que se adentraban cada vez mas en oscuros y macabros pasillos de decadente aspecto.

Unos asquerosos olores dulzones que rezumaban humedad, abandono y suciedad golpeaban su nariz a cada segundo.

El andar casi a rastras por solitarios y tenebrosos pasillos se iba tornando mas insoportable y siniestro mientras la ya escasa luz iba siendo cada vez menos.

Tras atravesar una gruesa puerta confeccionada de enormes barrotes de sólido metal desembocaron en un antro de forma circular de gran tamaño; al fondo del mismo se abrían una formidable cantidad de pequeñas cavidades que vistas de lejos a Neitan le parecieron celdas de un enorme panal de abejas. Al acercarse mas no le cupo duda: eran celdas pero no de abejas ni aún avispas eran celdas para encerrar humanos.

La criatura le llevó del brazo cual niño llevado del brazo por su madre solo que esta madre de casi tres metros de estatura y de aspecto feroz no reparaba en las capacidades mermadas del pobre muchacho quien se sentía desmayar.

El enorme círculo resultó mucho mas grande de lo que Neitan había supuesto en un principio, y atravesarlo fue insufrible para el.

Al estar próximo a las celdas pudo constatar que las mismas estaban excavadas en la roca viva.  Habían sido cinceladas meticulosamente una por una y se le iba la cabeza pensando que tipo de locura infernal había llevado a ser alguno a construir semejante monstruosidad.

Miles y miles de celdillas superpuestas que se amontonaban hasta ser inabarcables con la vista. Se extendían vertical y horizontalmente hasta que todo lo que podía verse eran este enjambre uniforme de pequeñas cavidades.

Lo mas chocante para el pobre chico fue percatarse de la soledad e  infinito abandono  que reposaba en ese lugar. Las paredes de un verde oscuro apenas perceptible por la capa de suciedad de color gris y negro que atestiguaban su pasmosa antigüedad y abandono, mostraban la desolación en su mas trágico atuendo.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 04, 2017 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

InfernumDonde viven las historias. Descúbrelo ahora