Capítulo 4

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La propuesta.

Podía agradecerle de manera intrapersonal a KyungSoo. Ya que en los días próximos se había alejado abruptamente de mí, como si estuviera infectado por la peste negra y nos encontráramos en el siglo XIV. También podía manifestar que en cierto modo estaba gratamente satisfecho con su acción, pues así me facilitaba la situación para dejarlo en mi pasado. Sin embargo, mi sistema me llevaba la contra, mis pupilas no me obedecían en lo absoluto y en cualquier rincón de la facultad buscaban al enano ese. Si lo visualizaba platicando muy "amenamente" con otras personas, sentía mi estómago pesado, como si me hubiesen incorporado plomo directamente.

Pero también sabía muy bien, que él me miraba cuando pensaba que no me daba cuenta. ¡Por Bill Gates, esos ojotes no podían pasar desapercibidos!

No obstante, parecía que ambos estábamos empeñados en actuar como si ninguno de los dos existiéramos en nuestros radares. Yo tenía todo el motivo puntual por hacerlo, estaba enamorado de él y quería superarlo. Pero... ¿Por qué KyungSoo me ignoraba...? En fin... Fue una semana complicada.

ChanYeol fue una gran compañía, en todo momento estuvo conmigo, compartiendo mi decaimiento como todo mejor amigo, acompañándome a la cafetería y haciéndome charla en los recesos o sus ratos libres.

Un alumno había llegado de intercambio hace cuatro días atrás, su nombre era Yixing. Él era muy entretenido y sumamente curioso  como todo extranjero. Entablamos amistad al instante, se podría decir que tuvimos conexión, cosa que difícilmente me sucedía con las personas a mi alrededor; al menos sus temas de conversación me entretenían del asunto Do. En conclusión, ellos dos eran mis distracciones en la universidad.

En la nueva semana, todo seguía con el ritmo similar de la anterior. KyungSoo era como un fantasma... Mientras parecía que yo tomaba el papel de cazador de fantasmas, porque él se corría de mí en un santiamén. Un martes, no aguanté más la tensión mutua, debía hablarle o me volvería un demente. Ya habían transcurrido como siete u ocho días que no nos dirigíamos la palabra. Era demasiado. La parte dependiente de mi cerebro no aguantaba tanto.

Fisgoneé mi teléfono en plena clase de Sociología, era demasiada adrenalina para mí, pues era la primera vez que no prestaba mi total atención a una clase; y entré velozmente a una página de consejos amorosos, fruncí el ceño al leer que todos repetían lo mismo: ALÉJATE.

¿Pero qué hice yo? Apagué mi celular y mandé por el inodoro las recomendaciones de los internautas. Lo siento, soy patético, no aguantaba más el mutismo entre ambos.

¿En qué ser humano me convertiste KyungSoo...?

Tamboriqueaba mis dedos sin parar en el pupitre contando los minutos para el término del curso. Cuando al fin el profesor pronunció las palabras "La clase concluye aquí". Sujeté mis pertenencias como un poseso y salí tan rápido del lugar como mis piernas lo permitían. Tenía que hablar con él, o sea qué le sucede. Yo debería ser el que le quitara el habla, no él a mí. Simplemente no comprendía nada.

Lo localicé quince minutos después y arrugué la frente al atisbar esa imagen tan... ¿Desconcertante? Era raro vislumbrar a Do KyungSoo sin personas revoloteando a su alrededor como moscas. Él se encontraba con las piernas cruzadas, tal cual un indio. Estaba sentado en esa pose incómoda encima de una de las bancas de los tantos jardines de nuestra casa de estudios, sumido en su propia soledad, comiéndose un sándwich con mucha concentración, sus pupilas atisbaban directamente el piso, como si éste le fuera a brindar las respuestas a sus interrogantes que parecía querer resolver. Se notaba cansado y abatido... Sobretodo fatigado. Me enrareció verlo así, era un total antítesis del KyungSoo que conocía.

Te lo suplico: Solo una noche [KaiSoo]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora