Capítulo 5

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Miedo a lo desconocido.

Confundido. No había mejor palabra para describirme. Desde tal suceso en la casa de KyungSoo, no había visto al chico por varios días. Toda. Una. Semana.

¡¿Dónde rayos se había metido?! Es que simplemente no concebía que fuera tan irresponsable con sus estudios, no podía perderse tantas clases como a él se le antojara cuando ya estábamos próximos a los parciales, y tampoco... podía jugar así conmigo. Primero me decía que me deseaba y realiza esa clase de plan maquiavélico llevándome a su cuarto, y ahora, sencillamente, desaparece del mapa y mi radar.

Lo que empeoraba la situación, es que Chanyeol no me daba contestaciones concretas, me respondía con vaguedades de un niñato, argumentando que KyungSoo se encontraba visitando a su abuelo en el norte de la capital, pero cuando le refuté muy seguro que este ya había fallecido, se puso inquieto y me cambió de tema, diciendo que dejara de pensar en él, no era sano.

¡Patrañas!

Tantos enigmas me ponían los vellos de punta, no podía leer un solo párrafo totalmente concentrado en el tema porque me venían ideas por todos lados de dónde podía ser su paradero. Fue la semana más pesada que pude concebir, lo había echado de menos.

Ya era viernes y la semana universitaria se había completado. Normalmente me encontraba en la salida con Yixing, nuestras casas quedaban relativamente cerca, sin embargo, éste últimamente me platicaba excesivamente sobre un tal JongDae, así es, Yixing tenía menos de un mes en la facultad y posiblemente ya tenía un interés amoroso en viento en popa. Algunas personas tenían suerte con cupido y luego estaba yo. Enamorandome de la persona menos indicada.

Ya estaba por llegar al umbral de la entrada para dirigirme a mi hogar, pero un ventarrón sopló directo hacía donde me encontraba de pie y lo único que hice fue cerrar los ojos rápido. Cuando el viento se calmó, abrí los párpados suavemente, con temor, y me llevé una indeseable sorpresa: los vidrios de mis gafas estaban casi llenos con partículas de tierra y polvo. Resoplé, derrotado. No era mi día. Me quite las gafas para poder soplar sobre las lunas ya que me había olvidado traer la mantita con la que regularmente las limpio. Curioso, guié mi vista hacia el frente y vaya que era una persona miope, sin los lentes solo divisaba siluetas borrosas de personas a mi alrededor, era horrible. Me coloqué las gafas redondas así estuvieran sucias, era mejor ver a medias que no ver nada.

El celular vibró en mi bolsillo y viré los ojos. No estaba de ánimos de nada con este día de mierda. Era un texto de ChanYeol.

"JongIn, espérame seis minutos, te acompaño a tu casa"

Era una oferta tentadora, digamos que no es muy ameno caminar en soledad hasta tu casa, por veinte largos minutos, cuando lo único que hacías era mirar el suelo, patear piedrecitas o hacer teorías ilógicas en mi cabeza sobre qué había ocurrido con Do KyungSoo.

Lo esperé.

Yeol llegó corriendo por la acera y enarqué una ceja desconcertado ¿No se suponía que tenía que salir dentro de la casa de estudios?. Aparte que mi amigo estaba sin mochila o cuaderno alguno. Lo cual me confundió aún más.

— ¿Ocurre algo? — pregunté. Era rara la situación, sumado a que Chanyeol miraba a los lados como una suricata para examinar si había alguien persiguiéndolo — ¿Acaso haz robado o qué?

Te lo suplico: Solo una noche [KaiSoo]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora