Entregandose al Amor

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-Oh, Kanon mi amor- decía Afrodita suavemente dejando salir varios suspiros.

Sus cuerpos se rozaban entre tantas caricias, pero sin llegar al siguiente paso, el bulto de la entre pierna de Kanon estaba tan hinchado que hubo necesidad que se deshiciera del bóxer que comenzaba a dar molestias.

Al estar completamente desnudos, se contemplaron con sus rostros sonrojados, se deseaban tanto, desde antes de llegar a ese punto en el que estaban en ese momento, esos sentimientos que habían tratado de ocultar al máximo ya se encontraban a flor de piel, mostrándose sin miramientos, dulces y tiernos besos no paraban de darse, sus lenguas entrelazadas los excitaban a niveles nunca antes experimentados, sus manos buscaban conocer cada centímetro de sus cuerpos, Afrodita se aventuro a conocer el abdomen musculoso de Kanon, dejando tiernos besos en cada rincón, eso erizaba completamente al caballero dejando escapar suaves gemidos.

El por su parte no se quedaba atrás, esas caricias las correspondia girando a su bella doncella para dejarla espaldas con la cama, sacio su sed en sus pechos, recorriendo las areolas rosadas suavemente con su lengua, con su hábil mano masajeaba debajo de los senos, con sus labios daba ligeros apretones en los pezones de Afrodita, haciéndola arquearse mas de una vez, los dedos de ella se perdieron sobre la cabellera azul turquesa, invitándolo a seguir con esa atención sobre ella, ligeramente separo sus piernas, momentos que aprovecho Kanon para colocarse en ese camino, dejando sus sexos muy juntos, en cada mordidas de labios, besos en las orejas y cuello, hacia que se frotaran cada vez mas en sus intimidades.

-Necesito sentirte mi amor- dijo suplicante Kanon, que ya no aguantaba mas la excitación.

Momentos después, Afrodita separo mas sus piernas, para así en certeros movimientos Kanon comenzó a tocar la puerta de entrada de la muchacha, ella apretó los ojos al percibir esas sensaciones cerca de su intimidad, dejándolo pasar, resbalo su miembro con la lubricación que ya tenían, eso hizo estremecer ese cuerpo femenino, no tardaron en comenzar los movimientos de sus caderas.

Embriagados por esas deliciosas punzadas en sus vientres, se dejaron llevar por el éxtasis, Afrodita despedía un aroma a rosas que excitaba aun mas a Kanon, el sentirse dentro de ella era maravilloso, apretaba sus labios por ratos tratando de reprimir los gemidos que intentaban emanar de su garganta, pero las contracciones que provocaba esa cavidad húmeda sobre su erguido miembro lo volvía loco, escuchar como disfrutaba de hacerle el amor a Afrodita la llenaba de felicidad, incrementando mas su ejercicio en sus paredes brindándole mas placer.

Tanto ella como el, ya no controlaban sus jadeos y gemidos, cargas eléctricas comenzaron a llenar sus cuerpos, estaban a punto de llegar a la cúspide del placer, sus dedos apretaron con fuerza la espalda masculina, las manos de Kanon sobre las caderas de ella la atraparon con mas fuerza para tratar de hacer la ultima estocada mas profunda, comenzando a palpitar el falo que inmediatamente dejo regar su semilla dentro.

Tardaron un par de minutos en la misma posición, tratando de normalizar sus respiraciones, suavemente Kanon salió de ella, se recostó junto, giro el rostro bello de Afrodita, beso tiernamente su frente.

-Eres lo mejor que me ha pasado- dijo sinceramente y con una mirada tierna Kanon.

- y tu lo eres para mi también- contesto Afrodita con los ojos apunto de llorar.

- por favor princesa mía, no llores- dijo preocupado Kanon, acercando mas el delicado cuerpo a su pecho, sintiendo como caian las lagrimas.

-Te amo tanto Kanon, prométeme que nunca me vas a dejar sin tu amor- pidió Afrodita aferrándose al abrazo.

-Te lo prometo mi vida, te voy a cuidar siempre, nadie te volverá hacer daño- decía Kanon llenando de varios besos el rostro de Afrodita.

- ¿Y tu novia del mundo marino?.-Pregunto en tono celoso Afrodita.

-Tetis no es mi novia, tuvimos un momento, pero nada serio-contesto serio Kanon.

- no me vas a traicionar verdad, me da miedo que eso suceda- decía Afrodita.

-Ya pequeña no digas mas, así me quisiera quedar, tu cuerpo es la cárcel y yo su prisionero, del cual jamás quisiera salir- confeso Kanon dándole un tierno beso en sus labios.

- Por Favor, quédate esta noche conmigo-rogo Afrodita- te prometo que mañana te dare todas las explicaciones.

Ambos quedaron profundamente dormidos, después de haber hecho el amor con tanto fervor.

A la mañana siguiente, los rayos del sol comenzaron a entrar, iluminando los cuerpos enrrollados en las sabanas, aun desnudos de Afrodita y Kanon.

-Buenos días mi princesa- dijo al oído a Afrodita al notar que esta abria los ojos.

-No fue un sueño- decía sonriendo Afrodita, volteándose para quedar frente a frente con su amado Kanon.

- me debes varias explicaciones, preciosa- dijo tiernamente Kanon.

- bueno pues, no se por donde empezar- decía algo apenada, acomodándose sentada recargada de la cabecera de la cama.

- Primero dime porque no confiaste en mi primero- reclamo Kanon.

-Kanon, el me descubrió, tuve que decirle todo y lo uso para chantajearme y aprovecharse...- decía Afrodita algo triste.

- No debiste permitir que te tocara- contesto Kanon.

-Tenia miedo, me dijo que seguro me sentenciarían, por mentir que soy mujer, por asesinato, por usurpadora... - esto ultimo ensombreció el rostro de Afrodita cuando lo dijo.

-¿Ese tal Erik tiene algo que ver?- pregunto Kanon.

-El ... esta muerto- contesto con lagrimas en los ojos Afrodita.

-¿Lo amabas?- pregunto Kanon.

-si con toda mi alma- decía sumamente triste Afrodita y El rostro de Kanon se torno triste.

-¿Acaso tu no amas a Saga?- pregunto afrodita.

-Claro que si, pero el es mi hermano- se excuso Kanon.

-Mi amado Erik... también lo era... el... Afrodita de Piscis, era mi hermano- contesto la chica.

El rostro de Kanon se transformo dejándolo boquiabierto al escuchar lo que había mencionado Afrodita sobre la identidad de Erik....

La Belleza de piscisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora