Misión

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En sus respectivos templos se encontraban los caballeros dorados que tenían que presentarse en Japón con su diosa, entre ropa, artículos personales y maletas tenían su ardua tarea para tener todo listo para partir muy temprano.

—No se cuanto tiempo me requiera la señorita Atena, así que debo aprovechar para despedirme, no quisiera dejar a mi amor tanto tiempo— hablaba solo DeathMask.

Rápidamente trato de empacar lo mas importante, para poder ir a Afrodita y despedirse como tanto ansiaba, las zancadas que daba cada vez eran mas largas, tenia unas ansias de llegar al ultimo templo, por fin frente a sus ojos se hallaba el templo de las rosas.

—Hola amore— dijo sarcásticamente DeathMask.

—¿Y ahora que rayos quieres?— pregunto Afrodita con su delicada voz levemente ronca pero muy suave a la vez.

—Pues ya sabes me toca ir con Atena, y por supuesto que me voy a despedir como debe de ser— contesto cínicamente DeathMask.

—Por lo menos me librare de tus asquerosas caricias— contesto con cara de desprecio Afrodita.

—Mira florecita ya me tienes cansado, creo que tendré que castigarte— le sentencio molesto Cáncer.

—¡Algún día me las vas a pagar todas!—dijo con coraje Afrodita antes de sentir como le daba un tirón el canceriano a su melena azul celeste.

Beso por la fuerza a Afrodita, llevando finalmente a empujones a la habitación, bajo de un tirón el pantalón con todo y ropa interior, forcejeando logro poner a Piscis boca abajo en la orilla de la cama, de un solo golpe y sin preparación entro en su trasero Death Mask, esos bellos ojos celeste solo se cerraron en automático apretando sus parpados, los puños de sus manos apretaron con fuerza las sabanas, contenía las lágrimas con mucho coraje.

—¡Ohh lindura que estrecho se siente!— hablaba realmente excitado DeathMask.

—Malnacido como puedes hacer esto, el era tu supuesto mejor amigo— reclamaba Afrodita.

—Callate, si lo que quieres es que se me quiten las ganas no lo vas a lograr— decía triunfante DeathMask.

—Te juro que si el estuviera aquí te cercenaría los testículos completos—volvió a sentenciar Afrodita.

—Pero esta muerto— decía DeathMask para soltar una pequeña carcajada.

En la escalinata rumbo al templo de Piscis, se encontraba subiendo Kanón de Géminis para dirigirse a los aposentos de su hermano mayor, tratando de no hacer ruido al llegar al templo, paso sigilosamente para no incomodar a Afrodita.

Con pasos suaves avanzaba, de pronto esa quietud que siempre caracterizaba el lugar se rompió, pudo detectar gemidos que provenían del interior, las orbes de Kanon se agrandaron de la impresión.

—¡Mhh, Afrodita eres una delicia!— decía jadeando DeathMask embistiendo con fuerza el cuerpo de Pisics.

Por unos segundos se detuvo a escuchar Géminis, apretó los dientes, y decidió seguir su camino para no estar escuchando tan desagradables gemidos de placer. Poco tiempo tardo en llegar a la cámara del patriarca, y una voz lo saco de sus pensamientos.

—Te veo tenso hermano— comento Saga.

—¿Ehh?, no es nada, solo estaba algo distraído— contesto volteando a ver desde lo alto el ultimo templo.

—¿y bien a que debo tu visita?— pregunto Saga.

—Solo quería saber si ya sabias algo de Mu— comento Kanón.

—Pues aun no, yo espero que máximo en dos días este de regreso del mar báltico— contesto Saga.

—Te dije que yo podría ir conozco esas aguas— reclamo Kanon.

La Belleza de piscisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora