¡Pero cómo! ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué a mí? Eran las palabras que rondaban en mi mente, trataba de recordar los últimos sucesos, pero nada de esto parecía tener una respuesta lógica.
Logre ver a lo lejos una sombra en constante movimiento, lentamente se iba acercando hacia mÍ, a una distancia moderada logre ver que era un pez de mayores proporciones y grandes dientes, quede en completo shock, al estar cerca se disuadió del quererme devorar por la cantidad de espinas que tenía en mi escamoso cuerpo, dándose la vuelta y regresando por donde llego, fue algo tan impactante lo sucedido.
Después de ese susto, comencé a sentir una sensación insaciable por comer.
¿Pero qué comer?
Nunca en mi vida había comido algo marino, siempre me había rehusado a hacerlo, recuerdo una vez en la que estuve tres días en la montaña junto a mis compañeros del ejército, no teníamos comida únicamente había un río donde pasaban pequeños peces y habían cangrejos bajo las rocas. Esa misma noche iniciaron una fogata colocando en un recipiente con agua y sal a los pequeños cangrejos y pescados. Fueron pasándose cada uno el recipiente, todos con gusto porque tenían algo para comer, cuando me lo dieron, lo rechace por completo y preferí continuar con la tortura en los siguientes dos días.
Sin idea de que hacer, decidí nadar al fondo, donde encontré grandes grupos de camarones; se veían tan apetitosos, comencé a sentir un deseo de comer, había algo que me dominaba, era el instinto, sin poder pensar en hacerlo o no, comencé a cazar y a saciar el hambre que tenía.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.