~Mírame con las manos~
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_____ Ciudad Satán
Suspiró cansado, frustrado , enojado con sigo mismo . El hijo de la gran empresaria Bulma Brief se encontraba en una pequeña cafetería alejada de toda la zona rosa en donde acostumbraba a salir . Se había escapado de las responsabilidades de ser presidente , por lo menos durante la tarde . Quería tener un momento de paz , sin que nadie le estuviera hablando del proyecto . Su típico traje de ejecutivo había sido cambiado por unos jeans , una camisa manga larga verde claro y una chaqueta de cuero . Unos lentes oscuros ocultaban sus expresivos ojos azules y una peluca castaña sus peculiares cabellos , por ellos era simplemente reconocido en cualquier lugar . Tomo un sorbo de su café acompañado de un trozo de magdalena . Miró el lugar , era tan simple y con aire acogedor que no dudo en entrar ; había pequeñas mesas de color blanco , vitrinas en donde se exponía los bocadillos , cafeteras llenas de diversos tipos de café o té y sin duda la amabilidad de sus empleados le daba un toque ideal .
Su teléfono sonó con la canción de my self a todo volumen , los demás clientes por instinto voltearon a verlo reprochando el escandaloso sonido con la mirada . Agachó su cabeza a manera de disculpa - sólo es rock - murmuró al momento de contestar - ¿a donde estas?- fue lo primero que escuchó - madre - contestó . Un suspiro de alivio brotó de los labios de su madre - estas bien - dijo a modo de afirmación - ¿a donde estas?- repitió . El de cabellos peculiares echo un vistazo al lugar dudando si decirle o no - en una cafetería - contestó - lugar - su madre siempre exigía que le dijeran el lugar exacto en donde se encontraba - en ... en la avenida Tyne - separó la bocina de su oreja esperando un grito -¡ese lugar es peligroso!- y como siempre el famoso grito llegó . Cerró los ojos conteniendo las enormes ganas de colgarle a su madre - no lo es - deshecho esa idea , si colgaba , los gritos en su hogar serían peor - ven a casa, debemos de hablar - colgó .
Con pesar salió de la acogedora cafetería , camino sin prisa mirando cada establecimiento de ese lugar , tenían lo básico ; cyber café , tiendas de ropa , zapateria, comedores y una pequeña librería . Se detuvo curioso admirando el vehículo que se encontraba frente a la librería , un Toyota RAV4 . No era en sí el modelo del auto , era más la curiosidad el por qué estaba en esa zona . No se veía ningún auto de esa categoría por esas calles . Se detuvo a esperar a ver quien se subía . No tardó mucho cuando de la librería salió un hombre con pinta de millonario ; un señor de cabello y ojos negros con lentes , una camisa blanca , por encima un suéter con rombos al frente de color azul y verde con un pantalón beige . Sin duda ropa de diseñador . Satisfecho por ver al dueño del auto se dispuso a seguir su camino.
- Papá , no me dejes atrás - escuchó una voz femenina . Volteó a ver y vio a una señorita que veía al señor con el ceño fruncido y las manos en las caderas - no traje a Max y aún así te adelantas - reprochó . Trunks la escaneo ;cabello hasta los hombros y ojos del mismo color que su - ahora conocido padre - piel blanca , vestía unas leggins con estampado de flores y una camisa larga de color amarillo , en combinación con las flores . - lo siento - dijo él apenado - esta bien , vamos por el helado que prometiste .
- mujeres - masculló ante el cambio de humor de esa azabache . Siguió su camino hasta llegar a su hogar y afrontar a su madre . Subió al Ferrari LaFerrari que poseía . - Mai dile a Uub que se encargue de la empresa - ordenó a su secretaria por teléfono -si señor Brief - colgó y se quitó la peluca .
Llegó a su hogar con pereza , abrió la puerta y sintió como algo lo tiraba al piso -¡hermano!- grito una chica de cabellos y ojos celestes -¿Bra?- se sorprendió . Tenia más de dos años de no ver a su tormento , la menor de los Brief se había ido a estudiar diseño a las exclusivas academias de Milán. - la misma - sonrió feliz . Ella adoraba a su hermano mayor , peleaban como todos , sin embargo nunca se herían con las palabras que usaban o las bromas que usualmente se hacían - ¿podrías bajarte?- pidió - pesas una tonelada - se quejó. Ella le saco la lengua , se levantó y lo ayudó . Estando ambos de pie no dudaron en darse el merecido abrazo de hermanos -te extrañe rarito -
