Decir que era tan obstinado que no dormiría hasta terminar el capítulo era algo que nunca se dudaría siquiera en pensar. Él había sido terco desde que tenía capacidad de la razón, y todo aquello se había marcado mucho más cuando estudió la secundaria, en donde acostumbraba mantenerse despierto hasta altas horas de la mañana intentando terminar uno de los tantos capítulos que tenía en sus historias, que en aquel entonces eran publicadas en foros o plataformas en inglés. Siempre abarcaba la mayoría de vocabulario que conocía o aprendía. Por ello mismo su habla y escritura en inglés, español, japonés y portugués habían mejorado a tal punto que algunas veces a las personas les era difícil imaginar que era asiático.
Le dio un sorbo al vaso de agua que estaba a un lado de su computador y con una sonrisa leyó el último párrafo escrito: 《and in her eyes, he saw the mysteries of the universe and vortices full of stars; these were hiding infinite wonders. Nevertheless, as a almighty god, her lips dyed by an artificial pink of her mother’s lipstick, disavowal him》. Suspiró largamente al darse cuenta que no tenía porque ir de esa manera la historia, que sus temores e inseguridades amorosas no tenían que verse reflejadas en un desenlace triste que acabaría por conducirlo a un final lleno de melancolía y dolor.
Se frotó el rostro mientras pensaba cómo cambiaría los hechos anteriormente escritos de tal manera que acabara por envonar el final pensado con un desenlace no tan trágico. No obstante, tras ver las miles de alternativas que podrían ir en la historia, ninguna de ellas se ajustaba a sus deseos. No había cosa alguna que pudiera hacer para que esa historia quedará como había imaginado, no sin el drama y dolor al que sus lectores de la plataforma en inglés no estuvieran acostumbrados. Inclusive, los seguidores de huesos negros le apodaba Sadness’ Lord. Tanto porque se dedicaba a escribir las historias -más- melancólicas con finales que hacían entristecer a su mayoría, así como una referencia al Lord Fersstud, personaje -que él mismo había admitido en respuesta a una pregunta hecha en una de sus historias- era su historia favorito, quien poseía una melancolía y depresión tan que acabó por llevarlo al suicidio tras la muerte de su amada.
El sonido de las llaves agitándose indicó la llegada de su madre, quien, al igual que el resto de las noches lucía agotada y cansada. La mujer tenía más ojeras que de costumbre y nuevas arrugas en su frente.
—Hola, ¿qué haces? Deberías estar dormido, es muy noche para que estés despierto, ¿no crees?
El chico suspiró mientras le daba el último sorbo al vaso de agua que contenía lo poco que había quedado en el refrigerador.
No quería entrar en conversación con ella porque sabía que era demasiado probable que necesitaba dormir. Se le veía en sus ojos rojos que necesitaba un descanso del mundo.
—Se supone pero he tenido una idea y sabes cómo soy. Una vez con algo en mente no descanso hasta terminarlo.
Su madre sonrió y se acercó a él con una sonrisa. Acarició su cabello de la misma manera en la que lo hacía cuando era pequeño y lo veía hacer la tarea. Esta vez, a diferencia de cuando era un niño pequeño, él ya poseía el mismo coeficiente intelectual y madurez para debatir detalles de su historia que consideraba inútiles o poco sólidos, como lo sería la falta de empatía del personaje principal y la poca capacidad de madurez del coprotagonista.
Su madre se inclino sobre el computador y con los labios entre abiertos comenzó a leer lo último que tenía escrito. Su inglés, muy a diferencia del de su hijo, era demasiado básico. Mas aquello no le impidió ser capaz de entender ciertas cosas y detalles que esta hoja de word tenía. Se detenía espontáneamente a preguntar los significados de las palabras y no se detuvo hasta que vio el final de la hoja.
—Hijo, pensé que habías dejado de escribir en inglés.
—Lo hice por un tiempo, sin embargo, creí que era tiempo de volver a escribir en la lengua natal del romance.
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Días lluviosos.
FanfictionLen era un chico melancólico, sin conocimiento que un día, una chica rubia acabaría por traer a él varios recuerdos que él creía superados.
