Capitulo 4: Una cena de a tres

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Capitulo 4: Una cena de a tres

Toma asiento, le dijo:

- Antes de que  comiences a hablar, quiero que te calmes y me escuches con atención, después  que termine de hablar  aclarare todas tus dudas, ¿está claro?, esto último lo dijo en tono desafiante, casi retándola a desobedecer, pero ella no lo hizo.

-Pues señor, lo escucho, le respondió Alex cruzándose de brazos.

-Como ya sabes mi nombre es Ángel, soy el amo y señor de todo este castillo, y también el jefe y conde de la secta vampírica de esta ciudad. ¿Secta qué?, silencio le ordeno, no me vuelvas a interrumpir.

Alex creía estar en un sueño extraño, secta, conde, pero que era todo eso.

-Todos los seres que viste en la fiesta son mis súbditos, y tu querida has sido elegida para ser mi prometida y futura condesa.

Ella comenzó a reír de manera histérica:

-Es que esto es realmente gracioso, y seguramente ahora me dirás que tú eres un vampiro, de esos que bebe sangre y vuela. Por favor no me hagas reír, ese tipo de cosas no existen más que en películas o libros de ficción.

El comenzó a reír, no le asombraba su reacción.

-Querida sabía que dirías algo así.

Ángel dio un par de palmadas, se abrieron las puertas del comedor, e ingreso allí una mujer bellísima, de largas piernas, de cabellos largos y ondulados. Vestía una larga falda de gasa negra y trazos brillantes de color violeta con destellos que se veían con el reflejo de las velas que alumbraban el comedor. El corsé de encajes blancos y negro no dejaban nada a la imaginación de su extraordinario cuerpo. Caminaba de manera sensual, mirando fijamente al señor de la casa, como si solo le perteneciera a ella durante esos instantes.

Ella comenzó a aproximarse hacia él, Ángel se puso de pie y la recorrió con una mirada hambrienta. Poso sus manos sobre sus hombros, giro su cabeza y la beso de manera desenfrenada. Los ojos de él se tornaron color rojo oscuro, mientras el acariciaba las curvas de esa mujer salida de la nada.

 En un instante Ángel, dejo entre ver sus puntiagudos dientes y los incrusto en el cuello de aquella mujer, bebiendo su sangre como si fuera  un néctar para él.

-Esto no puede estar pasando

 Alex sobresaltada se levanto para marcharse de ese lugar y dejar de presenciar tan aberrante escena. Pero en ese instante Ángel con un poder sobrenatural no se lo permitió.

-No he dicho que te puedas retirar, querida. Así que te sientas ahora mismo; Y Alexandra por más que intento pararse de su silla no pudo, quedo inmóvil en el mismo lugar.

-Retírate.

Le ordeno Ángel a la mujer, que lo miraba con deseo. Paso al lado de Alexandra mirándola de manera desafiante.

-Querida, tendrá que entender por las buenas o por las malas, que debes aprender a obedecer mis órdenes. Harás lo que sea mi voluntad, ¿está claro?

Alexandra se paró de su silla y corrió hacia a él para empujarlo y abofetearlo, estaba realmente molesta.

-Ni tu ni nadie me mandara jamás, me oyes, jamás.

Ángel boto todo lo que había en la mesa, levanto en el aire a la joven desde sus caderas y la recostó encima de la mesa del comedor, posándose sobre ella para evitar que esta se moviera.

-Te resistes a lo que es aparentemente obvio para mi querida, existe una atracción entre nosotros y por más que intentes evitarlo no lo lograras. Mira como te pones cada vez que me acerco a ti.

Alexandra tenía la piel de gallina, pero no de miedo, sino que era el solo hecho de sentirlo cerca. Su corazón se aceleraba a mil por hora, definitivamente no podía negar que él le afectaba más de lo normal. No podía negar que él le atraía de una manera física casi intolerable.

-¿Y si fuera así?, ¿harás algo al respecto?, o pretende siempre conseguir cosas de mi a la fuerza, para mí solo eres un charlatán que le gusta demostrar su hombría obligando a hacer a los demás cosas que no quieren.

-No me incites querida, que sin siquiera hacer nada puedo conseguir de ti más de lo que imaginas.

Ángel comenzó a besarla pausadamente, ella no opuso resistencia quería ver hasta donde era capaz de llegar aquel tipo. El abrió sus ojos  y se detuvo.

-¿te sucede algo?

- La verdad Angel es que me aburres, le dijo ella levantadose de la mesa donde la tenia prisionera, asi que si me disculpas  me retiro, sin antes pedirte que por favor me dejes en paz, buenas noches.

Alexandra se marcho del lugar a paso firme sin mirar atrás, no quería flaquear en la decisión de retirarse de allí, sobre todo por el miedo que la embargaba en su interior, un miedo que se entremezclaba con el deseo de ser parte de ese hombre.

Se aproximaba a la puerta de salida cuando todo se volvió oscuro en la habitación y en todos lados.

-Por favor que alguien encienda las luces, no se ve nada.

Solo escuchaban unos murmullos y risas. De repente alguien la sostuvo de sus brazos, y le taparon la boca con algo de olor muy fuerte, haciendo que Alex perdiera el conocimiento.

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Aquí les dejo el cuarto capítulo, se vienen escenas un poco fuertes así que espero quien lea tenga el criterio formado y las ganas de leer por supuesto.

Muchas gracias a mis primeras fans, espero no defraudarlas y que cada capítulo les atraiga cada vez más, tanto como a mí.

Espero sus votitos y comentarios, que siempre alimentan a esta escritora para continuar con esta travesía. Un afectuoso abrazo

La tortura de amarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora