Nota: ¡Actualización sorpresa por mi cumpleaños!
P.d. Contiene Lemon
Capítulo 8 - Ducha
Jim.
Muy bien, tal vez embriagarme hasta casi perder el sentido no había sido la mejor idea que he tenido hasta ahora. Pero realmente quería olvidar que justo este día Spock estaría en un bar con Uhura haciendo quién sabe que cosas. Y desgraciadamente no podía odiar a esa mujer.
Uhura es una buena mujer y una gran amiga. Es inteligente, agraciada, talentosa, no es prepotente ni superficial. En pocas palabras, es la mujer perfecta para Spock.
No podía negar que harían una buena pareja.
Estaba tan deprimido que cuando Gaila se acercó a mí para consolarme, le dejé hacerlo. No sé cómo es que terminé en la cama con ella. Todo era demasiado confuso, al principio solo estaba hablando con ella en su departamento y al siguiente estábamos en mi cuarto semidesnudos. Vagamente recordaba haber tropezado en los corredores mientras llegábamos, mas no recordaba el por qué del cambio de escenario.
Por un instante me preocupé de que Spock nos encontrara, pero seguramente él no regresaría hoy por estar con Uhura. Un pinchazo de dolor atravesó mi corazón al imaginármelos juntos a punto de hacer lo mismo que nosotros.
Gaila notó mi distracción, y se enfocó en que no volviera a pensar en nada que no fuera ella. Cada minuto que pasaba con ella, me sentía más y más aturdido. Pero todo se sentía tan bien...
Cuando el tibio cuerpo de la Orion se aparto del mío, no supe qué pasaba. Hasta que mis ojos se posaron en la oscura figura parada a un lado de la puerta. Mi corazón se saltó un latido y dejé de respirar por unos segundos a causa de la impresión.
Traté de pararme para huir como Gaila había hecho, pero mis piernas me traicionaron. Y vergonzosamente tuve que dejar al vulcano acomodarme en la cama otra vez.
Estaba tan avergonzado... y Spock parecía tan cabreado.
Puede que no esté diciendo nada, ni haya cambiado su semblante. Pero sus ojos fríos me mostraban lo inmensamente iracundo que está.
¿Pero quién no lo estaría?
Regresas de tu cita tal vez deseando dormir y descansar, o conociendo al vulcano, repasar exámenes o preparar tus clases y te topas con tu compañero de cuarto apunto de acostarse con una orionita. Añadiendo a ello, que éste compañero de cuarto te ha rehuido y no se ha dignado a regresar al piso que comparten y ahora debes hacerte cargo de él, porque está borracho y como cereza del pastel tiene una vergonzosa semi erección.
Sip, efectivamente tiene motivos para estar cabreado conmigo.
¿Por qué la tierra no se abre y me traga?
El castigo o regañina que Spock pensara hacerme la aceptaría sin tratar de excusarme, era lo menos que podía hacer. Sólo esperaba me perdonara y no me echara a patadas.
El tirón en mis pantalones me hizo redirigir mi mirada hacia mis piernas, en donde en medio de estas se encontraba arrodillado Spock. Mi mente dejó de funcionar por unos instantes.
Eso no podía estar pasando, ¿o sí?
Spock retiró mis zapatos junto con mis calcetines y tironeó de mis pantalones hasta que mis piernas denudas reposaron otra vez sobre la cama. No me moví ni un milímetro. No sabía que carajos estaba pasando en este momento, pero no quería ser yo quien matara la extraña atmosfera.
ESTÁS LEYENDO
Lost name
RomansaLos humanos son los únicos en el universo que nacen con la cualidad de tener el nombre de su alma gemela marcada en alguna parte de su cuerpo, la mayoría de veces en su propio lenguaje, en otras ocasiones en lenguajes que solo alguien con conocimie...
