Esmeralda, una chica dulce y noble, humillada por un chico que no valia la pena, sumergida en sentimientos negativos decide irse lejos de su casa a estudiar en la universidad, topandose allí con el chico guapo y petulante, el buscado por todas.
Nath...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Nathan Cooper
No sabía porque todavía me preocupaba por esa chica rara y loca, todavía sentía esa rabia que sentí cuando me dijo lo del imbécil ese, no sabía si me había equivocado y había golpeado a otra persona pero en ese momento no me importo y lo hice no sé porque pero sentí una necesidad de protegerla, de nunca dejarla sola, de apoyarla en todo, ¿será ella el motivo por el que cambie mi manera de vivir? ¿Será ella quien me haga avergonzarme de lo que he hecho?
Mi queridísimo don Juan se está enamorando—Cállate que no es así —Si lo es no lo niegues, estás dispuesto a cambiar por ella y lo se pues soy tu mismo—Eso es mentira ¿o no?
No pude dormir pensando en cómo estaría, como se sentía, quería saber cómo pasó la noche, si siguió llorando o si estaría todavía en cama.
A pesar de no haber podido dormir, me levante prepare mi desayuno y me di un baño rápido para comenzar con la rutina, salí de casa y comencé a caminar hacia mi primera clase, al llegar a la sección de medicina la vi, estaba allí parada en frente de unos casilleros con Marifer.
Se veía hermosa, irradiando felicidad con tan solo una sonrisa o cualquier gesto la hacía ver tierna, estaba hipnotizado por lo maravillosa que se veía esa mañana, estaba vestida con unos jeans negros y una blusa manga larga beige se ve asombrosa mente sensual con ese pantalón que resaltaba su figura su cabello rubio que caía en ondas a la altura de sus hombros y resaltaba su tez blanca pero algo cambio al fijarme en sus ojos en esos hermosos ojos verdes que mostraban tristeza en vez de alegría y que estaban perdidos en algún lado que no era ahí eso me partió el corazón no sé porque pero de alguna manera así fue.
Todo estaba bien hasta que escuche un chillido irritante que hizo que me doliera la cabeza, todo menos ella por favor, es que esto tenía que ser un castigo, ¿porque a mí?
Ay no viene la peliteñida—Ya, que me desconcentras quiero escapar—Ya es muy tarde querido ya está aquí.
—Nathan, amor ¿dónde estabas?–– me abrazo por detrás lanzándome corrientes de asco por mi cuerpo.
¿Eso existe?— No sé pero así lo creo.
—Suéltame Alicia, ¿cuándo por amor a Dios vas a entender que no quiero nada más contigo? Déjame en paz, entiéndelo yo solo te utilice nunca me interesaste y nunca me vas a interesar. ––Espete sin un ápice de arrepentimiento solo me la quería quitar de encima y ya, sí yo soy mujeriego pero tampoco me gusta tratar mal a las mujeres.
— ¡Esta bien!––Gritó–– Esta bien te voy a dejar pero no en paz, te vas a arrepentir de rechazarme, ¡te lo juro!–– volvió a gritar y se fue dando zancadas hacia la cafetería soltando cada mala palabra que se le ocurría.
Me voltee para así poder hablar con Esmeralda y preguntarle cómo se encontraba y ya no estaba se había ido, todo por culpa de Alicia siempre tiene que estar arruinando mi vida, pero bueno ya tendré tiempo de buscarla y ver como esta.