25 años antes. Casa Tomlinson
Cualquier persona con una imaginación innata es un peligro del grado asesino para la sociedad. Eso le había dicho.
¿Que quería decir realmente con eso? Quizá que era una asesina inédita para los demás ¿Que su imaginación era cruel e insana para sí misma? Que le hacía obrar de manera estúpida, y que eso, de cierta forma, de una perspectiva diferente, asustaba, traumaba e incluso mataba a las personas que la rodeaban.
Era tan solo una niña, ¿que podían importar sus palabras?
Caminó decidida hasta la habitación, no podía imaginar tener que lidiar con su pasado agotando cada fibra de su ser en el presente, no era deseoso pensar que los recuerdos se revivirían día a día con ese ser junto a ella ¿y si repetía la misma historia? no podía, definitivamente. Algún día, si se volvía a ver después de la muerte, o si alguna palabra sonaba en el viento, escucharía su gratitud, porque sería de ayuda, más que privarla de una vida, la salvaría del infierno terrenal. Entonces se convenció autónomamente de que era lo que había por hacer, la única decisión, y con suerte era la correcta.
Al entrar sonrió, pues una oleada de aire con olor a chocolate le golpeo la cara, así era, su pequeña era tan dulce como eso.
La niña se encontraba en una improvisada mesa rosa, jugando al té con uno de sus grandes peluches blancos. Cargaba un vestido purpura y una sonrisa radiante en la cara. Camino hacia ella y se sentó a su lado, justo en medio del peluche y su hija.
—Jay, cariño.
—¿Si, madre?
—Tu, con tu inocencia, ¿hasta que punto podrías perdonar a alguien? —La niña, que con sus doce años de edad no comprendía muchas cosas-O eso hacia parecer- rio dulcemente.
—Perdonaría hasta la muerte. —Y su risa paró—. ¿Y tú, madre?
—Perdonaría lo que fuese si el error proviniera de ti.
—Al igual que yo, entonces.
Y así pasó el tiempo necesario en el que la madre compartió lo suficiente como para que su risa se le grabara, y su dulce y melodiosa voz quedara en su cabeza. Pero ya era el momento, era preciso que fuera rápido, ya había oscurecido y la luz de luna se filtraba en la habitación, haciendo que la tenue luz del bombillo quedara inerte.
—¿Te puedo dar un abrazo, cariño?
—Por supuesto. —La niña subió al regazo de su madre. Y por detrás de su espalda agarro el tierno peluche blanco, este vestía una braga de granja con un gran bolsillo gris, era muy provechoso en el momento en que la niña guardo allí una navaja recién afilada, entonces la saco.
Y mediante el afectuoso abrazo cada una sostenía sobre la espalda de la otra un arma, dispuestas a acabar con la vida del ser que más amor les decía tener. Ella, que con su aspecto aniñado no levantaba sospechas había notado una carta, un plan, una sentencia para su vida. Luego de ser confesada en una carta, la madre estaba teniendo una de sus tantas pesadillas, la noche anterior también lo confeso en sueño, ella había dicho <<Lo lamento, pero debo hacerlo, la liberaré, la mataré>>. ¿Y a quien si no era a ella?
No querían hacerlo, pero arrepentirse no era una opción. ¿Pero quién lo haría primero? ¿Quién se atrevería a clavar el puñal?
La puerta de la habitación se abrió de golpe, haciendo un estruendoso ruido que hizo automáticamente madre e hija se separaran, ambas vieron confundidas hacia la puerta, y ahí estaba él.
El hombre trabajador, callado y calculador. El esposo de una y padre de la otra, sonriendo con un arma en su mano.
La madre miro a la hija y noto en su pequeña mano la navaja. Lo mismo hizo esta.
Él Sr. Vestía elegantemente y con su áspera voz sentencio.
—Parece que la traición viene de familia. —Subió el arma y al pobre bombillo de un disparo rompió. Solo la luz de la luna fue testigo de la atrocidad que se cometió. Dos disparos más, el tierno peluche bañado de sangre permaneció con su sonrisa hasta el amanecer, donde los cuerpos pálidos y fríos fueron descubiertos. La razón no fue encontrada, pero los hoyos en cada una de las cabezas de las victimas solo podría decir una cosa: Un asesinato, un suicidio.
¿Quién pudo haber quedado vivo?.
N/a: ¿como están? Son mis bebés de ahora en adelante... Onta bebeeee ah Jajajajjajaja en un rato subo el otro capítulo y las dedicaciones en en siguiente capítulo
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La última Mariposa Del Jardín (L.S)
FanfictionHabía una tradición en esta maldita ciudad, cada joven al cumplir su mayoría de edad era tatuado con un símbolo. ¿Su objetivo? Encontrar la otra mitad de ese tatuaje y asesinar a la persona que lo lleve consigo... "Juega con agilidad car...
