Capitulo 13

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Y varios días podrían haber pasado, pero todo seguía igual. Exceptuando la fecha en el calendario.

—No podemos distinguir la ficción de la realidad al momento de leer un libro, Louis.

—Lo sé, Harry. Pero necesitamos creer en algo que pueda llegar a aplacar nuestras dudas. Y ya hace mucho que los libros no mienten.

Eso había dicho tras verme llegar a la bodega con el libro en mi mano, no le di importancia, pero claro que el no iba a dejar el asunto así. Y después de lograr huirle por días, me acorralo contra la pared, y se dispuso a hablar. 

—No te confies de un manuscrito, podría acabar con tu vida si haces caso a simples suposiciones o conceptos de la gran tradición.

—Acabar o salvarla. No juegues, si todas las personas a nuestro alrededor pretenden matarse mutuamente ¿Como te encuentras diciendo eso?

—Es tan diferente, te sorprenderia...

—Claro, y dejame decirte el porqué. Es que hay muchas cosas que tu sabes, pero no cuentas con la confianza suficiente para decirmelas y así por fin darle fin a este misterio. Tienes temor a algo, entonces lo entiendo, quieres mantenerme a tu lado, pero todo esto con falsedades, eres un completo imbécil, además de un mentiroso.

—Escucha. Si, hay cosas que te oculto, y definitivamente te he mentido en muchas ocasiones...

—No lo puse en duda. —Afirme mirandolo con desaprobación.

—Callate y dejame terminar. Tampoco es que me interese decirtelas o remendar algo porque mentir no es un error. El que tiene un temor aqui eres tu, y es lo suficientemente grande para que te quedes a mi lado asegurando que te protegeré.

—Necesito saber la historia de Kendall. Necesito comprender porqué se suicidó.

—Es un caso perdido. Pero si tanto insistes te la resumiré: una chica que a sus quince años de edad fue encontrada besando a alguien a quien debía llamar hermano. —Abri los ojos con impresión y el rió—. Descuida, yo era adoptado, pero más que tratarnos como familia, que era lo que sus padres querían, entre Kendall y yo creció un sentimiento...

—¿Como amor? —Pregunte temeroso mirando fijamente sus oscuros ojos.

—Obsesión. Sabes que es impropio enamorarse. Quieres intentarlo o incluso creer, pero te defraudarias a ti si lo llegases a sentir.

Y tenía razon. El amor no cabe en la lista de cosas por experimentar en las primeras dos décadas de vida.

Me removi hasta zafarme de su agarre, y empecé a caminar por el lugar. El seguía hablando, y yo intentando comprender.

—Finalmente a los dieciséis pudimos escapar de esa casa. Y con ayuda de nuestros amigos encontramos esta bodega, eso mientras conseguiamos dinero para algo mejor. Luego nos mudamos a un pequeño cuarto que vendían al lado de un bar y todo fue bien hasta que te conoci.
No mentiré ni dire que eso no causó estragos en mi. Pero fue soportable y no me eche a morir por ello.

Todo era una historia pintoresca hasta que siguió explicando lo sucedido.

—Ella dijo que me amaba, que por mi haría cualquier cosa, incluso dejarme el camino libre.

—¿Crees que mentía con eso de amarte?

—Por supuesto que lo hacia. Si lo fuese hecho no se hubiera quitado la vida. Te fuera matado a ti.

En cierto modo eso no me alarmó. Pero la pregunta seguía flotando en el ambiente.

—¿Por que lo hizo?

La última Mariposa Del Jardín (L.S)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora