Capitulo 12

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Pudieron haber pasado dos semanas desde entonces, pero yo no asimilaba aquellas palabras.

Ahora eres mío, Louis

Lo había repetido, una y otra vez. Desde entonces todo es distinto...

Besos, abrazos, cariño. ¿Que se supone que este pasando? Digo, me siento genial a su lado, es un gran chico, literalmente grande, es muy juicioso y pues... no es mi hermano. 

Pero si tu oponente, genio

¿Cómo se desarrolla un amor que jamas pudo haberse escrito como algo del destino, si es que este no existe?. Nada pudo descifrar mis sentimientos por él, no lo pude dejar solo, era indescriptible, y se que él se sintió igual, lo noté en algún momento. 

—¿Qué pretendes hacer conmigo, Harry?. —Pregunté mientras terminaba de cenar. Levanté la vista y su mirada se poso fijamente en mi.

—¿Crees que tengo alguna idea de eso?, No sé ni que hacer conmigo mismo, si eso te tranquiliza.

—¿Hacer de qué? Si has dejado claro que puedes matarme en cuanto quieras.

—He dejado en claro que me perteneces. Y no fue mi decisión...

—Como si fueras sido tu a quien le pusieron el gatillo en la frente.

—No te presioné. Solo te dije que me besaras.

—Y que si no lo hacia iba a morir.

—No era prudente matarte allí, no era el lugar propio.

—¡Por Dios, Harry! Estábamos en un maldito cementerio. —Ante esto el rió, ¡Por los mil demonios, se rió de mi!.

—Solo bromeaba. —Ante mi mala mirada el se encogió de hombros—. Yo también tengo sentido del humor; te diré una cosa, princesa...

¿Me dijo princesa?

—Hay cosas que nos consumen poco a poco. Estas nos dejan aturdidos y sin aliento, nos despojan de muchos sentimientos y nos reprimen las ganas de seguir. No sabemos el camino, no sabemos si habrá una trampa al primer paso en falso que se de, si nos esperan atrocidades por enfrentar... Aunque haya que enfrentarlo todo.
Como un camino al bosque más oscuro, con nuestra innata imaginación allí para intimidarnos más, que no es para menos, claro, pero definitivamente no ayuda en nada. ¿Nuestra imaginación tiene limites?. 

—Lo dudo. —Me encuentro respondiendo. 

—Si te tocara entrar a un bosque, siendo sincero ¿a que le temerías?.

—A la oscuridad, a encontrar un monstruo.

—El monstruo siempre podrá llegar a ti, Louis. Porque quienes huyen de el, teniendo la insignificante y estúpida idea de que lo malo se esconde en las penumbras, ya fueron devorados por ese infame y audaz monstruo; por esa bestia.

—¿Que quieres decir?.

—El monstruo puedes ser tu.

—Pero...

—O yo, o quien quiera. La oscuridad pertenece a nosotros y desde que nacemos vivimos en ella.

Nos quedamos mirando por un largo rato, nadie decía nada pero para ser sincero yo solo podía recopilar las posibles deducciones que su extensa charla pudo haber dejado.

Numero 1: Me estaba diciendo que me iba a matar y a comer como una vil bestia que devora su presa.

Numero 2: Quería hacerme saber que podía llegar alguien y matarme antes de que él lo hiciera.

Y así se iba enumerando la lista, y todas culminaban con la suposición de mi posible asesinato.

Me acerque a él, y lo bese. Y como siempre él cedió, devolviendome ese beso y muchos más. Luego de un rato me aleje un poco y junte nuestras frentes.

—Me vuelves loco, lo lamento.

—¿Por qué lo lamentas?, Era lo que yo quería...

—Es que...

—Tu también me vuelves loco Louis. Por eso hago, todo lo que hago.

—¿Dices que yo te vuelvo loco y me quieres lejos y que por eso me raptaste, me acorralaste, me encerraste, y me pusiste un arma en la cabeza?, ¿Dices que eso es querer que me vaya lejos?.

—¿Te quiero okey? y que por eso maté a mi hermano aun sabiendo lo que ocurriría. Digo que te salve de ser degollado en ese hospital.

—¿¡Que!?.

—Perdón, se me olvido comentarte eso. Si entras a los hospitales, estando marcado, te matan. 

—¿Y entonces?.

—Es simple, te quiero Louis.

Lo miro fijamente a los ojos pero un carraspeo me despierto de la ensoñación y noto que detrás de él se encuentra alguien...

Era Kendall.

Ella tiene una sonrisa forzada y un par de lagrimas descienden de por sus mejillas.

Había algo mal en todo esto. Miro a Harry, haciendo una seña para que voltee, y al hacerlo su rostro palidece instantáneamente. Se levanta automáticamente y toma a una aturdida Kendall de la mano, llevándosela a uno de los cuartos de la bodega abandonada. 

La curiosidad pudo mas que yo.

—Debo explicártelo, Kendall. Yo...

—¿¡Explicar que jodidos Styles!?, Cuando me pediste que te prestara la bodega para matar a tu oponente no me negué, cuando me dijiste que era el chico con la que tropezamos en la calle, te ayude. Te consolé cuando mataste a tu propio hermano, ¡incluso te ayude a cabar su hoyo!, Por Dios, Hazz, ¿Como me haces esto?.

—Yo, lo siento, de verdad lo hago, pero lo quiero.

Ella sabia, todo fue un plan, Kendall quería hacer que Harry me matara, ella iba a ser su cómplice. 

Ella lo amaba.

—Recuerda esto, Harry: no debemos sucumbir ni caer, pero debemos matar; ¿acaso crees que haya algo que nos salve del infierno?. Y no me respondas, es mejor que no lo hagas, siéndote sincera te quiero matar en estos momentos, pero se que el debe merecerte, se que el te corresponderá de alguna manera en algún momento. Y tu no eres mi oponente, pero aun así quiero que te quede claro que esto lo ocasionaste tu...

—Ken, nena, por favor no lo hagas.

—Adiós, y nos vemos en el infierno. —Dicho esto un disparo resuena por todas las paredes.

Un disparo...

En un impulso abro la puerta e inmediatamente quedo paralizado.

Ella lo hizo. Lagrimas salen por mis ojos inevitablemente al ver ahí su cuerpo cubierto de sangre. 

Un cuerpo muerto.

La última Mariposa Del Jardín (L.S)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora