Sacrilegio

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Una antigua leyenda narraba que un día de cada año se organizaba una reunión en la tierra con los reyes del cielo, del inframundo y de la tierra, cada rey acompañado por tres de sus mejores soldados.


En una asamblea anual un soldado del inframundo quedó fascinado de un defensor de los cielos, uno de ellos se convirtió en su deleite visual, su sola presencia lo intimidaba y provocaba que su naturaleza se regocijara con su aura divina.


Él ángel era la belleza encarnada que glorificaba a los dioses con su perfección, una luna pálida que evocaba sus suspiros, ajeno a los versos que susurraban sus labios, era tan inalcanzable, tan lejano de sus sueños furtivos. Su ser desgarraba parte de él, apropiándose de su alma enamorada, su vista era como dos esmeraldas invocadas del mismísimo Edén.


El demonio de cabellos negros con tintes rojos esperaba con ansias cada año para volver a verlo y tratar de conquistar al reluciente ángel de magníficos cabellos dorados. Sin embargo eso no sucedía, debido a que este lo negaba o ignoraba; esto desalentaba de sobremanera al joven demonio causando una gran ira y rabia en su ser, pensando que si él no hubiera nacido en el infierno aquel esplendoroso ángel se fijaría en él.



Lo que desconocía era que aquel ángel sufría por rechazarlo, pues él igual se había enamorado con el tiempo del demonio.



Él, un ser de bondad perteneciente al cielo para guiar los pasos por senderos donde los espíritus ansiaban caminar, él brillaba como un astro en el firmamento, una chispa encendida sobre el altar de su dios como fuego sagrado, fuego sagrado que comenzó a arder como dulce incienso sólo para el demonio, su estigma ahora era de vergüenza, su espíritu ahora se veía torturado por los deseos hacia el otro y por la ignominia que manchaba su ser.


Cierta ocasión el ángel le pidió al rey de los cielos que le permitiera verlo a escondidas, pero la realidad era que tenía que rechazarlo, ya que un soldado del infierno nunca debería estar con un ser celestial, así estaba decretado en la ley. Además de que el gobernante del inframundo lo tomaría como alta deslealtad.



Así fue durante muchos años.



El demonio tratando de conquistar al ángel y este siempre rechazándolo. Por lo que él ya deseaba cortar ese hilo pendiente, con él sentía que había transmutado en una especie de ser infrahumano, después de pasar toda su vida vagando entre las sombras ya no podía ver la claridad.

Experimentaba mezquindad y ambición, no respondía la razón ni entendía mucho menos los asuntos del corazón, sabía que no debía esperar nada de él. Él era la víctima, era su ansiedad por ganarse su voluntad.


La siguiente reunión entre los reyes se aproximaba. Cuando la noche se acercaba y la luz se alejaba, ambos percibieron sus rostros como si de la realidad nacieran los sueños. Se deslizaron a la tierra cual brisa suave y nocturna, danzando ante el reflejo de su carne.


Se convirtieron en hermosas criaturas de perfección divina atados a la pasión carnal, de cuerpos etéreos de contextura fina con sublimes movimientos irreales.

One Shots AU - Petweek | PikeWhere stories live. Discover now