Domingo 13. 7:21 AM
Y aquí estaba.
Muerto.
Muerto.
Muerto.
¿Quien lo hubiera creído? Ahora era un maldito fantasma.
Sesshomaru Taisho.
Fallecido a las 8:36 AM por un tiroteo que se dio entre bandas de delincuentes.
Salía una y otra vez en las noticias.
Su cuerpo se daría a entierro el domingo a las 7:00 AM hasta las 8:00 PM. ¿Por que tanto tiempo? Nadie tiene tantas lágrimas que derramar. Esperen, ¿Tendrían lágrimas que derramar si de él se trataba? No lo creía.
Su familia se caracterizo por ser orgullosos rozando la insensibilidad. Por lo mucho sufrirían en silencio pero siguiendo con sus vidas. De todas formas estaba seguro que no muchas personas irían a su funeral, Ya que nunca se intereso en llevarse bien con los demás.
Ah, Como odiaba el mundo. Gracias a los malditos del mundo ahora él estaba mirando de cerca su cuerpo. Su propio funeral. ¿Cuantas veces había dejado en claro que estaba muerto? Por que lo estaba, Y no era nada lindo estarlo.
Maldita sea, ¿De que le sirvió el dinero realmente? Nunca pudo llenar ese vacío de cuando estaba vivo. ¡Ni siquiera el dinero pudo salvarlo de su muerte!
Dejó escapar un suspiro fastidiado. Se supone que las almas de los muertos que quedan atrapadas en la tierra son por que tienen una misión con la cual cumplir, ¿Cual es la suya? ¿Despedirse de todos sus seres queridos? ¡Por favor! No lo hagan reír, Prefiere mil veces que se lleven su alma ya. Aunque eso signifique irse al infierno. Después de todo no tiene que despedirse de nadie.
Solo quería pararse frente a todos esos idiotas, Y decirles por última vez algo de suma importancia: ¡ADIÓS, TARADOS! LOS VERÉ EN EL INFIERNO, A TODOS.
Suelta otro suspiro al ver como InuYasha se acercaba a ver su rostro más pálido de lo normal. Aburrido.
Nunca creyó que su funeral sería de lo más aburrido. Quien sea que se llevará su alma, Ya.
Luego se acercó su padre junto con su madrastra quien soltaba largos sollozos siendo abrazada por su esposo. Al menos alguien estaba llorando por él.
Ni siquiera Irazue había asistido a su funeral. Pero no le importaba. Nunca le importo y no lo iba a hacer ahora que está muerto.
Miro a los presentes en la habitación que no eran muchos. Solo amigos de InuYasha, Unos socios de su padre, Y esa niña, Rin.
Levantó una ceja al ver como la mocosa lloraba a mares. ¿Por que lo hacía? Solo era un muerto más entre otros. Todos podían seguir adelante con sus malditas vidas.
La niña se acercó donde su cuerpo, poniéndose a un lado de él, quien estaba levitando unos centímetros del suelo.
-Señor Sesshomaru.
Masculla sollozando mientras deja un ramo de flores sobre sus frías manos.
-Esto es para usted, por que se cuanto le gustan las rosas.
Algo dentro de él se rompió ante tal escena. Tan tierna y triste.
Lamento que tengas que ver esto, Rin.
Pensó mirando su rostro, El cual parecía un tipo que solo estaba descansando y pronto despertaría, Si no fuera por lo pálido y frío que estaba.
-Yo...Seré una buena niña, Señor Sesshomaru. Lo prometo.
Las lágrimas volvían a bajar por las mejillas de la niña. Esta misma comenzó a temblar de la impotencia que sentía.
-¿Recuerda que usted prometió que cuando volviera de trabajar pasaría a buscarme a la escuela e iríamos al parque a jugar? ¿y que también comeríamos un helado si era buena niña? Bueno, Fui una buena niña.
De pronto se quedó callada mirando su cuerpo, Como si estuviera esperando una respuesta. La niña llorando apretó los puños con fuerza.
-¿Recuerda que si traía buenas notas festejariamos con una pizza? Lo hice, Logré una buena nota.
Alzó la voz la pequeña. Él solo podía mirarla sin tratar de decir una palabra.
-¿Recuerda que hoy era mi cumpleaños?
Murmura con la vista baja la niña. Sesshomaru solo abrió sus ojos recordando lo que sentía que olvidaba; El cumpleaños de Rin.
Tantas promesas que dejó inconclusas con esa niña. Se sintió algo mal.
Ahora sabia lo que debía hacer, Lo que quería hacer para poder irse de una vez.
-Rin.
La llamo, La niña abrió los ojos y miro lentamente el cuerpo de quien era como un padre para ella.
-Estoy orgulloso de ti. Feliz cumpleaños.
La niña sintió una calidez extraña rodear su alma y corazón. Sintiéndose reconfortada y con fe de que desde muy lejano fue su padre quien se despedía de ella dándole consuelo. Sonrió dejando ir la amargura que sintió por momentos.
-Siempre lo querré y extrañare, Papá.
Llamo la niña limpiando sus lágrimas.
Ese calificativo logro por primera vez llenar el vacío corazón de Sesshomaru quien sentía una paz interior, Suponía que era hora de irse de ese lugar.
-Yo también, Rin.
Y la paz lo envolvió.
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inuyasha one-shots
Randomhey aquí pequeños one-shots de la serie inuyasha y sus personajes.
