Decidieron comprar otra casa. Una más pequeña y con solo 2 habitaciones. Harry dijo que no quería vivir donde Louis estuvo con Alanna. Llevan dos años viviendo aquí, Es acogedora, de color café claro y bastante fresca.
Harry gruñe, sintiendo algo contra su muslo. Abre los ojos y sonríe.
—Mmm, Papi —se muerde el labio, sonriendo.
—Papi quiere jugar, princesa
—Yo también quiero. Mmm.
La erección de Louis se frota entre sus glúteos. Se siente dura y lista para follarlo.
Hace un mes atrás había llegado la pequeña Krystal. Una bebé de apenas 3 meses. Su madre murió unas semanas después del parto por una fuerte infección en la herida de la cesárea. El trámite fue bastante rápido. Louis y Harry estaban encantados con su hija. Pero como todavía es pequeña, tienen que levantarse por las noches a atenderle, dejándolos cansados. Entonces, hace un mes que no hacen nada, y eso estaba matando al más grande.
—¿Serás una buena nena? ¿Obedecerás a todo lo que Papi diga?
—Si, Papi. Siempre.
Harry se voltea y besa los labios de su novio. Primero es un movimiento temeroso y vacilante, pero Louis no aguanta. Abre los labios y mete su lengua a la boca de Harry, haciendo que suelte ronroneos, pasando sus manos por el estómago de Louis.
—Papi te va a follar la boca, bebé ¿qué tal suena eso?
El rizado simplemete tararea feliz con esa idea, poniéndose de rodillas en el suelo. El de ojos azules se para, en sus pantalón de pijamas sobresale su erección. Harry se lame los labios, esperando por ésta. Baja sus pantalones lentamente. La punta golpea la barbilla del más alto, él la toma y comienza a masajearla, robándole suspiros al mayor.
Louis agarra la base de su miembro, indicándole a Harry que abriera la boca, él, obediente como siempre, lo hace. Mete su polla hasta que topa la garganta de Harry. Sus ojos verdes se cristalizan y sus manos paran en las caderas de Louis, aprétandolas, sus dedos quedan blancos por la fuerza.
—¿Sabes tus palabras de seguridad?
—Si, Papi. Estoy bien —el solito se mete el pene de Louis hasta el fondo.
Louis gime grueso cuando ve pequeñas lágrimas salir de los ojos de Harry. Por su barbilla caen tiras de saliva combinadas con su pre semen.
—¿Vas a tragar todo lo que Papi te de, princesa?
Harry como puede asiente, cerrando sus ojos. El castaño comienza a mover sus caderas lentamente para no lastimar al otro. No pasa tanto y ya está follando su boca. Los dos están gimiendo. Louis por lo caliente que se siente la boca de Harry y Harry por la rudeza del otro. Le encanta que se volviera bruto al momento de estar haciéndolo.
Louis se vacía en la boca del más joven. Harry saca la lengua, mostrándole el líquido viscoso y blanco. Le guiña un ojo antes de tragárselo todo, ante la vista llena de lujuria del castaño.
—Tengo un regalo para ti.
El rizado vuelve a respirar normal cuando Louis se aleja. Camina, con pasos siempre elegantes hasta el armario. De ahí, saca una caja negra, dentro es aterciopelada y de color rosa pastel.
—Acuésate boca abajo.
Ordena con voz demandante. Sonreí al ver el más reciente tatuaje de Harry. El también lo ha escrito y dice "Louis" justo debajo donde termina su nalga derecha, está totalmente mal hecho porque fue de una vez que estaban lo suficientemente borrachos -y algo drogados- para hacerlo.