Me siento en el enorme, ahora abandonado, sofá de cuero.
–No puedo describir en lo que me estoy convirtiendo, me carcome desde adentro –me encojo y pongo la cabeza entre mis manos –cada día que pasa es peor.
Jack solo my oye, me es insuficiente, pero no exijo más, sé que está tan destrozado como yo.
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Para que nunca olviden
Historia CortaLas mujeres sí pueden llorar. Por lo tanto, las mujeres sí pueden olvidar. El agua se evapora, y con ella, los pensamientos, los sentimientos, y todos los «mientos» que nos mentimos y creemos. Los hombres no pueden. No los dejamos. Para que nunca, n...
