Prefacio

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Las mujeres pueden llorar. Por lo tanto, las mujeres pueden olvidar. El agua se evapora, y con ella, los pensamientos, los sentimientos, y todos los «mientos» que nos mentimos y creemos. Los hombres no pueden. No los dejamos. Para que nunca, nunca olviden.

JOSEFA DE LA PUENTE
Inédito

Para que nunca olvidenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora