<La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser>
José Ortega y Gasset
[Thomas]
Bajamos un empinado tramo que termina en una especie de manantial, aunque propiamente no sea la palabra, en dicho lugar se abren paso unas cuevas por debajo de la montaña, agua de quizás un arroyo se empoza en ciertas zonas y lianas junto con una amplia vegetación cubre sus alrededores, era un gran lugar para jugar cuando niños, hoy me parece demasiado sombrío.
-tu cuerpo físico está cerca de una de las cuevas-me dijo Luka-si logras llegar a él le habrás ganado al fin
-será una batalla dura entonces-sonreí ladinamente-
El silencio volvió a instaurarse entre nosotros, los únicos sonidos que llegaban a mis oídos eran los de la naturaleza, el murmullo de las hojas y la música del viento entre las flores, las ramas quebrándose por el paso de pequeños animales o el suave correr del agua al que nos acercábamos; pude percatarme por los colores rosados mezclados con un fuerte naranja que predominaban el cielo, pronto amanecería por lo que tenía que apresurarme, los guardias designados a recorrer este sector en la mañana podrían aparecer en cualquier instante y eso sólo serían grandes problemas.
-¿Por qué estás en este lugar, Luka?-solté la interrogante sin mucho pensar, desde hace un buen rato que quería preguntar-
No respondió enseguida, tampoco insistí, pero llegando a la zona despejada donde ya se veían las cuevas su voz me hizo parar.
-fue mi decisión, yo quise quedarme-contestó. Desconcertado volteé a verle-
-¿Por qué?-enarqué una ceja, confuso-es un lugar horrible y...no tiene sentido, Luka
-tenía una bonita familia-empezó a contarme y pude ver un atisbo de tristeza atravesarle-pero mi esposa estaba algo enferma, o eso creía, simplemente sabía que necesitaba ayuda...-suspiró-un día camino a la guardería donde cuidaban a mi hijo tuve un accidente. Desgraciadamente los doctores no pudieron hacer nada y llegué aquí; tuve la oportunidad de cruzar del puente e irme a un lugar mejor pero...mi hijo me necesitaba, su mamá no podía cuidarlo totalmente y de alguna manera quedándome aquí podría estar con él
Mordí mi labio inferior con fuerza mientras los ojos empezaban a picarme, desvié la mirada evitando el contacto visual e intenté calmarme un poco, siempre he sido sensible.
-lo siento tanto, Luka-murmuré entre medias-lo que hiciste fue un sacrificio muy grande
-era mi hijo-le vi sonreír débilmente-cualquier cosa valía la pena por él
-¿Cómo está él ahora?-le pregunté-
-es un joven, como tú-palmeó mi espalda-y estoy tan increíblemente orgullo del hombre en que se está convirtiendo que no me arrepiento de nada
-¡yo podría buscarlo y decírselo!-solté, callando al instante por lo disparatado de la idea-bueno, no es como si me fuera a creer...creería que estoy demente
-Luka rió sonoramente-gracias igualmente. Ahora, vamos
Asentí y empezamos a caminar nuevamente.
En cuanto divisé las cuevas frente a mí mis pasos tomaron velocidad, estaba levemente desesperado, el agua fría bajo mis pies ni siquiera me inmutó, continué buscando con apremio mi objetivo y cuando lo hallé me detuve por completo. Parpadeé varias veces debido a la sorpresa, mi boca se secó y mis músculos se tensaron, frente a mí, a unos cuantos pasos se encontraba mi cuerpo; estaba apoyado contra las enormes piedras y el agua proveniente de la caverna, los cabellos negros se hallaban enmarañados y llenos de ramas, poseía varios rasguños en el rostro y los brazos, los vaqueros que llevaba puestos estaban más que rasgados y mi piel, rayos que se veía pálida contrastando con los labios de tono morado, quizás llevaba horas allí entre el agua helada.
ESTÁS LEYENDO
Thomas
SpiritualThomas ha sufrido toda su vida de constantes pesadillas, sueños donde no hay aventuras emocionantes ni amores perfectos, sólo trozos de imágenes borrosas donde él siempre se hallaba huyendo de un "monstruo" cuyo propósito era acabar con su vida. Tod...
