1: Andy Myers, el primo sobreprotector

64 3 0
                                        

<Una historia no tiene comienzo ni fin: arbitrariamente uno elige el momento de la experiencia desde el cual mira hacia atrás o hacia adelante>

Graham Greene


Caminamos uno detrás de otro, sin dejar espacio  entre nuestros cuerpos, aferrados a la ropa del contrario, apretando en nuestras manos los barrotes que teníamos como armas; podía escuchar claramente las respiraciones agitadas de Melody, los pasos fuertes de Adrien y los murmullos preocupados de Darcy, cada uno, aunque en la misma situación se sumergía en una burbuja llena de incertidumbre y pesar. La linterna media averiada que halló el azabache debajo del sofá nos servía como único faro, el camino lleno de barro y piedras hacia intransitable la zona y, el hecho de que la noche avanzara rápidamente cubriéndonos de oscuridad a cada paso sin duda no ayudaba. Hoy, incluso la luna lucía tenebrosa.

-¿dónde creen que pueda estar?-cuestionó bajo, la chica castaña detrás de mí-

-es difícil contestar a eso-le respondió Adrien-si Harriet tenía razón y esa cosa ha estado atacando a Thomas desde siempre...tal vez esté buscando como dominarlo por completo

-es un punto de vista razonable-admití muy a mi pesar, quitando las ramas de nuestro camino-tenemos que hallarlo antes de que le pase algo

-estoy segura de que habrá algo que podamos hacer-declaró Melody, queriendo alentarnos a todos-Harriet dijo que buscaría una forma de liberarlo

-esa vieja loca...-murmuré con enojo-

-qué mala costumbre la tuya de nunca llamar a las personas por su nombre-me reprochó Darcy, golpeándome en la espalda-

-a ti te llamo por tu nombre-bufé, ignorando su comentario-

-no es cierto, le dices <niña vómito>-la rizada hizo una mueca divertida-

-eres un...-se quedó a media palabra, fulminándome con la mirada-estaba enferma y eso sucedió hace años

-eso no quita que hayas manchado mi camisa favorita-sonreí burlón ante el recuerdo-

-no creí que podrías estar más enojado. Pudiste explotar ese día-añadió Adrien, riendo suavemente-

Entonces, solté un suspiro. Allí estaba su recuerdo.

-y Thomas se ofreció a lavarla. Al día siguiente llegó con una camisa idéntica a mi casa-arrugué la nariz, buscando alguna forma de espantar las lágrimas-no quería que me enojara con Darcy

-él siempre estaba haciendo de todo para que no peleáramos-asintió la castaña con la voz más baja-

-nunca fallaba-Melody sonrió casi imperceptiblemente-

-y no dejará de hacerlo-nos alentó el chico de orbes grisáceos-él es el único que puede mantener la paz entre nosotros

-lo traeremos de vuelva-dije con firmeza, volteando a ver un momento a los demás-no he dejado que le pase nada en diecinueve años, no dejaré que le pase nada ahora. Ese cabeza de remolino tiene que volver con nosotros a casa

-eligió un buen grupo de amigos-Darcy hizo una mueca-jamás lo hemos dejado solo

-error-negué suavemente-nosotros lo elegimos a él, lo elegimos de tal manera que se convirtió en alguien realmente importante en nuestras vidas

-a partir de él hemos pasado tantas y tantas cosas-suspiró Melody, cerrando un momento sus orbes marrones-

-las seguimos pasando en realidad-Adrien señaló el camino opuesto-parece más seguro por allí

ThomasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora