Capítulo 7: Situaciones.

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Nico aún parecía sorprendido por la reacción de Bea, no era capaz de entender el porqué Bea le había dicho que se quedaran acurrucados. Nico no podía parar de sonreír e imaginar cosas en su mente. 

Cuando menos se dio cuenta, Bea ya se había sumido en un profundo sueño. Nico se sonrojó. Nunca habia tenido a Bea tan cerca y dormida, relajada, con una cara angelical cerca de ella. Mirando su cara se quedó mirándole a los labios, esos labios rosados y relajados que hicieron que el pulso de Nico se acelerara.

Nico tragó saliva y se acercó a ella poco a poco, dejando que la distancia entre los labios de ella y de él fuera mínima.

-Esto que estoy haciendo está mal, no voy a hacer algo que Bea no quisiese hacer, jamás, la quiero demasiado -pensó él. 

-Menos mal que no ha hecho nada ese imbécil, o si no mis planes se derrumbarían -Dijo Jack observándolos desde lejos mientras se volvía al campamento.

La noche ya desvanecía y empezaba a hacer frío. Nico no podía dejar que Bea se enfriase ni que sus hermanos no supieran nada de ella. Delicadamente, dejo recostada a Bea en el tronco de un árbol mientras metía la leña en su mochila y seguidamente, con mucho cuidado, cogió a Bea en sus brazos. El contacto de su piel con la de Bea le estremeció y a la vez le sonrojó, volvía a tenerla muy cerca. Pero Bea hizo algo que le sorprendió mucho más. Se acurrucó entre su pecho y con la mano le acarició el cuello. Volvían las pulsaciones rápidas. Nico ya no sabía que hacer de los nervios que le producía la escena.

A medio camino, Bea se despertó y al observar la escena y dónde estaba su mano, la quitó de golpe.

-¿Ya has despertado? -Le preguntó Nico sonriendo a pesar de llevar mucho peso en la espalda y a Bea en brazos.

-Como puedes observar, y ¿porque me llevas en brazos? -Le preguntó un poco confusa al verse en esa situación, pero al verse la venda en el pie lo recordó todo. Intento moverlo pero se arrepintió. Hizo una mueca de dolor y evitó hacer ruido, pero Nico se dio cuenta.

-No muevas el pie, te va a doler aún, es mejor que estés quieta -Le dijo mirando al frente, sin observarla.

-¿Y porque debería hacerte caso a ti? -Le contestó a broma pero empezó a temblar cosa que a Bea le extrañó, ya que ella nunca solía tener frío.

Nico cuando se dio cuenta del tiriteo de Bea, la cogió mejor para que estuviera más cerca de su cuerpo para que pillara calor. Esa acción hizo que Bea se sonrojase, y no supo porque. Nunca le había pasado con nadie, y no tenía porqué pasarle con Nico. No no no, él es un imbécil que se burla de mi, pensó. Se pasaron todo el viaje sin hablar, hasta que llegaron al lugar dónde estaban todos.

-¿Se puede saber dónde estabáis? ¿Estabamos muy preocupados! -Fue corriendo Rubén a ver que había pasado- ¿Que te has hecho Bea?

-Me giré el tobillo per...

-Se habrá hecho un esguince, le he puesto un ungüento y una venda para que se cure más pronto, eso espero -Dijo primeramente firme, pero luego al mirar a Bea, fue bajando el tono de voz.

Era verdad, la madre de Nico era enfermera. Él debería saber cosas así, su madre de pequeño le enseñaba algunas cosas básicas.

Ese gesto de cuidar de Bea hizo que se riera para sus adentros.

-Venga, traed la leña, ¡que tengo hambre! -Dijo Aitor alargando la última letra.

Encendieron la fogata e hicieron la cena para todos. Bea se sentó al lado de sus hermanos, en frente de Nico y Jack. Nico no podía parar de observar como ella soltaba carcajadas. Para él eran como melodías y recordaba como había tenido valentía para cogerla en brazos. Al pensar aquello, se sonrojó y se pudo ver como a Jack la idea de que hubiera pasado eso no le ayudaba en nada. Lanzó una mirada fulminante a Nico, pero él no se dio cuenta.

Ayudaron a Bea a ir a su tienda, y más tarde todos se fueron a la suya, dejando que la noche se sumiera en un profundo silencio.

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⏰ Última actualización: Mar 31, 2014 ⏰

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