El lunes por la mañana en la oficina todos estaba vueltos locos esperando la llegada del inversionista francés, que tenia anunciando su llegada desde hace horas. Preferí no intervenir en la discusión de como se llevaría acabo la reunión, ya que no quería volver a quedarme fuera.
Estuve trabajando por mi cuenta, aunque en realidad solo estaba en mi oficina sin hacer nada, tratando de distraerme.
-Espero que ya tengas los informes y las estadísticas listas, Blair- Lo mire como si quiera matarlo— aunque en realidad si quería matarlo por no haberme dejado dirigir la junta– tome las carpetas con las estadísticas y los presupuestos y se los entregue de mala gana.
El dichoso inversionista no había vuelto a llegar a la reunión, con la excusa de que seguía cansado y que quería disfrutar su estancia en un país con un país con una cultura diferente, mi jefe y todos los jefes de área estaban preocupados por perder semejante contrato con una gran empresa francesa.
A la hora del almuerzo todos comentaban la falta de ética del francés, ya que los había hecho creer en varias ocasiones que seria el quien vendría a la junta, cuando en realidad había mandado a un representante. A mi poco me importaba, a pesar de que el francés no estuvo en la junta pasada, fue esa mi oportunidad de subir de puesto tenido como resultado poder ser jefa de departamento de relaciones exteriores y así poder mandar a trabajar a toda esa bola de machos malolientes a trabajar muy lejos de mi, pero claro, eso no paso.Como resultado un gran almuerzo saludable termine todos mis pendientes mas rápido de lo que me esperaba y logre salir poco mas de una hora antes de finalizar mi jornada. Ordene mis cosas en el escritorio, tome mi bolsa y cerre la puerta de mi oficina deseando no volver.
Las nubes grises escondieron el atardecer y poco a poco pequeñas gotas de agua empezaron a caer, maldije el no haber traigo mi auto.
Permanecí unos minutos en la entrada de la empresa, viendo como las personas corrían hacia un lugar techado, otras abriendo su paraguas y algunas como yo, que no les importaba mojarse.
Cuando empezó mas fuerte empecé a correr y al dar vuelta a una calle choque con alguien y caí al suelo.
-Disculpame, de verdad, no me fije- el muchacho se agachó para poder ayudarme a levantarme y observarme haber si me encontraba bien -¿Estas bien?- era una voz que ya conocía, con acento extranjero.
-Sí- unos ojos verdes un tanto preocupados me miraban, de inmediato supe de quien eran, ya que había estado "espiando" al dueño la mayor parte de la semana.
Me reí nerviosa, dando a entender que lo había reconocido, como olvidar al vecino de ojos extraordinarios.
Él también río y me ofreció su mano para levantarme, nos levantamos y nos acercamos a una casa para evitar seguirnos mojando.
–Valla– dijo mientras metía las manos en los bolsillos de su pantalón – No esperaba verte por aquí, ¿Vienes del trabajo?–
En ese momento no pude evitar imaginarme lo horrorosa que me veía, con la ropa y el cabello goteando y el poco maquillaje que traía, arruinado por completo, sin duda estaba hecha un desastre frente al chico que había "espiado" toda la semana pasada.
–Efectivamente, vengo de mi trabajo–
La lluvia empezó a perder fuerza, en unos pocos minutos, el atardecer luchaba por verse atravesando las nubes grises.
-Vine a comprar unas cosas en mi auto y ya voy a mi casa, ¿Quieres que te lleve?- encantada acepte irme con él, digo, quien no iba aceptar cuando tenia a un chico empapado por la lluvia y tremendamente atractivo.
Me dirigió a un coche bastante llamativo a pesar de que era color negro. Me abrió la puerta del copiloto y entre. Ya dentro del coche no sentía tanto frío, pues las ventanas estaba cerradas y esperaba que continuarán así.Intente arreglarme un poco el pelo haciéndome un trenza que llegaba a la altura de mi cadera, sin éxito alguno, preferí dejarlo suelto deseando que no se esponjara en el camino. Me mire en el espejo y no me veía tan mal, simplemente estaba mojada y todavía escurriendo agua.
Cuando él subió al auto dejo unas bolsas en el asiento de atrás y después emprendimos el camino a casa en silencio.
Normalmente el trayecto yo lo hago caminado con zapatillas de 10 centímetros de altura y dos bolsas: en una mi laptop y en otra mis cosas, las que supongo, que lleva cualquier chica en su bolsa de mano.Luche para mis pensamientos ( y también mi mirada) no se desviaran y empezaran a imaginar cosas extrañas con ese chico que, por fortuna estaba muy metido en la carretera, ya que por la hora había mucho trafico.
Al llegar al edificio se estacionó y me baje del auto dándole una sonrisa como agradecimiento.
Entre al edificio y subí las escaleras para llegar a mi departamento.
–Tus llaves- dijo Aspen tocando mi brazo.
Me gire para verlo de frente y estire mi mamo para tomar mis llaves cuando él las quito de mi alcance.
–Mis llaves- dije estirando la mano.
Sacó de la bolsa de su pantalón mis llaves y las puso en mi mano.
–Gracias- me gire para abrir la puerta y vi un papelito doblado entre mis llaves, desdoble el papel para encontrarme con un numero y una nota que decía "Llamame".
Incrédula me metí a mi departamento, por supuesto que no iba a llamarlo.
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WOMAN
RomanceLa vida de Becca siempre ha sido aburrida y rutinaria, del trabajo a a casa y de casa al trabajo. Muy pocas veces sale con sus compañeros de trabajo y cuando lo hace toma algo que no tenga mucho alcohol. Esta felizmente soltera y agradecida de no te...