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Jhulian

Cómo olvidar al profesor Rodríguez, eso sería como olvidar el mejor año de mi vida universitaria, tercer semestre de mi carrera y mis 17 años. Bueno ese año cumplía 18, pero en ese momento tenía 17. Está decidido.

Estoy inscrito en una universidad privada, debido a que mi madre es doctora y mi padre empresario de bufets. Soy su único hijo así que solo gastan su dinero en mi. No soy presuntuoso, pero si algo asocial; conste que eso no significa que sea tímido, totalmente no. Solo me cuesta mucho confiar en las personas. Por alguna razón siento que esto ya se los dije; bueno...no importa.

Yo estudio economía, el padre de Caín enseñaba historia de la economía y era mi profesor. Esa es la gran revelación. El curso me gustaba, y sorprendentemente el profesor nos producía tanto respeto que todos cumplían sus tareas. Claro, siempre existían las excepciones.

Un tiempo después el profesor tuvo una mejor oferta y tuvimos que decirle adiós, ya no pude llevar más asignaturas con él, y es como volvemos a el punto donde estoy sentado en el comedor de su casa presentándome como el novio de su hijo.

—Dicen que la primera mitad de nuestra vida nos la estropean nuestros padres; la segunda nuestros hijos; pero yo no me quejo de mis hijos. Por cierto Caín, sí que has hecho un buen trabajo encontrando a Jhulian— La mesa era circular y me sentí confundido al oír decir eso al papa de Caín. Obviamente iba a interrogar cuanto sabía el pendejo sobre mí. Cuando estemos solos claro.

Caín respondió de manera simple. —No lo busque, fue un encuentro fortuito; muy interesante. Y ahora es mi pareja, solo eso papá— La vida está yendo como una montaña rusa y estoy a punto de vomitar. Demasiada información para mi cerebro.

—Entonces es aún mejor— mi antiguo profesor estaba frente a los dos, volteo el rostro y me dijo —Que ha sido de tu vida hijo— él se había dejado crecer la barba y lo hacía ver como una persona muy agradable. Iba decir mí vida ahora es como una comedia romántica, excepto que no hay romance y solo estoy yo, riéndome de mis propias estupideces. Casi se me suelta, pero me controlé.

—Toda va muy bien— exprese poco seguro y el rápidamente contesto —Si todo parece estar yendo bien, obviamente has pasado algo por alto.

¿Cómo el hecho de estar muriéndome de hambre? y que al parecer me esté metiendo en la boca de lobo, no tranquilo si ya lo sé. Agradezco que eso solo pueda saberlo yo y ustedes que me leen.

Ariel entro corriendo desde la cocina y todo intranquilo exclamo —Papá...papá en la televisión dijeron que una persona es atropellada cada 5 minutos... ¿COMO LE HACE ESA PERSONA PARA AGUANTAR TANTO? — Caín acaricio su cabeza, mientras sonreía encariñado.

—Peque no creas todo lo que dicen, ¿sí? Algunas personas son muy estúpidas y no se expresan bien a pesar de estar transmitiendo a nivel nacional.

El profesor toco su frente con frustración y miro a sus hijos con ternura para después exclamar — Apaga la televisión de la cocina amor.

Después de eso Ariel asintió y se fue corriendo devuelta a donde su madre, su padre lo observo y cuando ya no estuvo a la vista nos miró y hablo —Ese peque, es muy chaparrito para su edad.

Caín lo miro con reproche —Yo también era pequeño.

—Pero tú estabas gordito, eso no cuenta— Otra vez me dirigió la mirada y medio burlándose dijo—¿No quieres ver sus fotos?

Caín casi se cae de la silla, eso me causo gracia y estuve a punto de reírme a carcajadas.

—Tú se las enseñas y yo muestro las fotos donde sales vestido de mujer— Lo dijo tan serio que al parecer su padre prefirió cambiar de tema. No quise ni imaginar esas escenas.

Sex llamada...¿Con el operador?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora