CAÍN
Ayer lo hicimos en la cocina, en el baño, en el auto, en el comedor, sofá y por último en la cama. Estoy mintiendo.
Realmente no quería ser descuartizado y asesinado lentamente por algo que mi hermana provoco, lo que espero ahora es no tener que explicar nada. Porque hasta esta mínima cosa me hace dar miedo a perderlo. Medito demasiado eso, siempre fui demasiado introspectivo y me molesta.
Me da miedo pensar que en algún momento ya no estará conmigo. Despertaré sabiendo que ya no hablaremos, que ya no escucharé su voz junto a sus comentarios sarcásticos, que no lo volveré a ver y que tampoco volveré a besarlo, ni acariciarlo.
Si pasa eso yo esta vez sí me destruiré.
Sé que aprendí a quererlo en tan poco tiempo y hasta pueden decir que es un capricho, pero es que él encaja perfectamente con lo que nunca busqué, pero con lo que al parecer encajó. Jhulian es mucho color en el blanco. Yo solo lo mire y puedo jurar que no podía, ni quería, mirar a nadie más.
Y lo peor es que no puedo obligarle a estar a mi tiempo, comprendo que él tiene su propio ritmo, que no puedo forzar nada y mucho menos debo estar destruyéndome psicológicamente esperando algo que está por el momento fuera de mi alcance.
La seriedad me inunda a menudo; y yo solo quiero tenerlo despierto para que me haga reír con sus ocurrencias que me hacen olvidar todo. Es malditamente necesario.
Miro finalmente su rostro calmado, respira pausado y pienso que lo mejor es dormir de una vez. Quedan como cuatro horas para el amanecer y seguro dormiré muy pesado.
Unos pequeños correteos por mi cuarto me hicieron despertar, sentía el cuerpo cansado y no me moví ni un poco. Abrí los ojos lentos y vi a Jhulian peinándose el cabello castaño, el cual debo decir estaba ya un poco largo.
Volví a cerrar los ojos al notar su mirada en mí, no estaba listo para dar explicaciones o para una charla donde seguro tendríamos que hablar de todas las cosas rápidas y raras que nos están pasando. Las situaciones que nos involucran son extrañas.
Antes de que se fuera pude observar la ropa que llevaba; el abrigo era muy grande y las mangas le sobraban, claramente no era la suya. Aunque admito que ahora se veía como alguien con pareja. Bien, muy bien.
Después de un momento recostado quise levantarme. Desistí de la idea como una cinco veces más y luego mi celular toco el rington de llamada. Esta vez sí salí disparado, quizás eran acerca de mi programa de becas, no podía perder esa llamada. Mi cabeza dolía por la falta de sueño. No sabía dónde estaba, después de unas horas tirando cosas lo encontré debajo de la cama, contesté más que enojado.
— ¿Hola?
—Con ¿Caín Rodríguez? — Esa voz resultaba levemente conocida—Si, ¿de parte de quién? —un suspiro de alivio oí.
—Soy el psiquiatra de Joshua— Claro que lo conocía... era un antiguo compañero y hace un tiempo volvimos a comunicarnos cuando se enteró que yo era el problema de uno de sus pacientes. Este debería ser el momento donde debo decir "Estoy ocupado. ¿Puedo ignorarte algo más de tiempo?" Pero esa no era una opción.
—Ha pasado un tiempo ¿Por qué la llamada?
—No encontramos a Joshua, sus padres están seguros que ira a donde estas. Solo quería avisarte, para que tengas un poco de cuidado con él. — Cogió un poco de aire y continuo—Su progreso es bueno y a lo mejor solo quiere habar un poco contigo; aun así, ten cuidado.
—Espera... ¿Qué? Y como esperas que actué si se aparece aquí de repente. — Después de todas las coas que han estado pasando, esto lo va a empeorar todo. Aunque no podía dejar que el pánico me domine.
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Sex llamada...¿Con el operador?
HumorEscribí esto cuando tenía 17, por favor no lo tomes en serio. Cuando conoces personas por un medio como una llamada equivocada ,lo más seguro es que termines secuestrado ,sin órganos y tirado en el río o a lo mejor con una bonita historia de HUMOR...