Capítulo 6.

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Capítulo 6.- Por ti, golpeo.

Y así pasé el día restante, pensando, pensando en lo que iba a hacer mañana en el partido de inauguración del equipo en la segunda temporada.

Ese día me desperté temprano, me duché y me vestí de una forma bastante sencilla, me puse unos vaqueros azules claritos, una camiseta roja básica y mis converse.

Hoy decidí ir andando, necesitaba volver a darle vueltas a lo que puede ocurrir, puede que pase algo o puede que no. Entré en el colegio y vi a Madie apoyada en mi taquilla, sin pensarlo, fui hacia ella a la máxima velocidad que mis piernas me permitían sin llegar al punto de estar corriendo.

-¿Cómo es que estás aquí?

-Es que, me sentía muy mal. Ayer te hablé fatal, no se porque lo hice, sólo me salió. Es que en verdad, creo que sólo quiere parecer un chico bueno aunque en realidad no lo sea. Anne, no quiero que ese idiota te lastime.- me dijo rápidamente.

-¿Qué dices? ¿Quién me va a lastimar?

-Matthew...

-Escúchame bien, ¿vale? Él no me va a hacer nada. Y tú, amiga mía, no tengo nada que perdonarte, porque eres jodidamente perfecta y sé que todas estas cosas las haces para que no sufra, así que hazme un favor y hazte un favor y deja de hacer eso porque odio esto, odio que te pongas mal por cosas que no merecen tu atención, ¿está claro?

-Sí.- me dice y ya por fin convencida y con una enorme y presiona sonrisa en la cara.- ¿Y qué vas a hacer esta tarde? ¿Quieres que vaya contigo al partido?

-No creo que a Matthew le haga mucha gracia la idea, pero total es su culpa. Además, yo no tengo ni idea de fútbol y así no me aburriré.

-Perfecto.

Cogí mis cosas del casillero, me fui a la próxima clase, matemáticas. En esta clase me tocaba con Matthew.

-Ey, ¿esta tarde voy a buscarte a tu casa?

-No hace falta, Madie va a venir conmigo a ver al partido, espero que no te moleste.

-No, claro que no.- me dice aunque en el fondo sé que le molesta, prefiero no decirle nada más al respecto, además acaba de entrar el Sr. Edwards, más conocido como el profesor de matemáticas.

Una larga clase de matemáticas, seguida de otra de biología, una de lengua y después el ansiado recreo.

-Anne.

-Madie. ¿A qué hora quedamos para lo de esta tarde?

-¿A qué hora es?

-Eh... No estoy segura creo que es a las siete, le preguntaré al capullo.

-Genial.

-¿Hora del partido?-

-7.-

-Es a las siete.- le confirmé.- ¿Quedamos a las cinco?

-Claro.

Volvimos a las clases, hoy parecía que las últimas horas no pasaban. Yo solo quería irme a mi casa, dormir un rato y después, como había quedado, irme al partido.

-Anne, ven conmigo ahora. Tengo que darte una cosa.

-¿A mi?

-Claro que es a ti, tonta.

-¿Estás bien? ¿Tienes fiebre? ¿Tú haciendo algo por alguien?

-¿Tanto te extraña?

-Tal vez...

Imperfecta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora