Estábamos cenando, habíamos pasado todo él día limpiando la casa y acomodando las cosas.
—Me encanta esta pizza, esta deliciosa —dije mientras me comía otra rebanado, con esta ya eran 6 pedazos.
—Si no me dices, no me doy cuenta — dijo burlón — jaz, mañana comenzaremos las clases.
—¿Que? Pero por que tan rapido, ni si quiera e mirado las escuelas —
—Pero yo si, ya esta todo arreglado, estudiaremos en él mismo instituto, aunque yo iré dos grados mayor que tu—
—Esta bien, sirve que mañana cuando salga de la escuela busco un trabajo — o dios, como iré al instituto, si no tengo los materiales.
—No jaz, tu no trabajaras te e dicho que mi abuela me a dejado unas acciones de una empresa reconocida de aquí, tu no necesitaras trabajar— por supuesto que no dejare que thiago me mantenga, si permití vivir con él sólo por que acabamos de llegar, pero yo trabajaré.
—No, muchas gracias enserio thiago, pero buscare un empleo mañana — dije seria, haciendo saber a thiago que no cambiare mi decisión, por mas que insista.
—Esta bien pues, como digas. —ese como digas me hace pensar que insistirá, pero soy igual o mas terca que él — ¿Terminaste? —señalo la pizza —Por que iremos de compras—
—No crees que ya es un poco tarde para eso—
—No, toda vía es temprano, se mira oscuro aquí por que estamos en medio del bosque, pero en la cuidad apenas comienza a salir las personas de sus casas — que mentiroso que es él señor bipolar.
Estaba soñando con él sexi guitarrista del momento, amaba a ese chico, cuando siento que me cae una jarra de agua helada en la cara.
—pero que diablos— abrí rápidamente mis ojos, thiago tenia una enorme sonrisa en sus labios.
— Pensé que necesitabas ayuda, trate de despertarte pero no lo hacías, solo decías sigue a si, no pares, sigue así Alfonso, no pares,— me ardían mis mejillas, claro que no hablo dormida, ¿o si?
—claro que no— dije mientras me dirigía al baño, que estaba en mi habitación.
—claro que si, jaz si ¿no? ¿Por que te sonrrojas? En que malos pensamientos estas metida— salí del baño.
—no tu no seas mal pensado, solo soy una simple niña, si yo decía; sigue así, no pares Alfonso, sigue, era por que lo animaba a que siguiera tocando su guitarra que es un experto en eso, ¡hace magia con sus dedos! —
— ¡Sobre todo con los
dedos! — dijo burlón, pues era cierto, es lo que estaba soñando.
— Arreglate, saldremos en treinta minutos, te esperare abajo para desayunar— salio thiago de mi habitación.
Aliste la ropa que me pondría hoy, no sabia a que tipo de escuela me había metido thiago, mucho menos si llevaban uniforme, así que busque ropa un poco decente. Me quite la ropa y entre a la ducha, algo rapido, brinque al momento que él agua toco mi espalda estaba demasiado fría. Salí del baño y me puse la ropa, trence mi cabello en una trenza de ezpiga, y baje al primer piso.
Fui a a la cocina y me serví cereal, aun no bajaba thiago y ya faltaban menos de diez minutos, lave mi plato y subi a mi habitación a lavarme los dientes, tome de mi buró mi mochila, y baje al primer piso, esto si que es cansado.
Cuando baje ya thiago estaba esperandome.
—¿lista para conocer él infierno escolar?— acenti con mi cabeza, pero que frase tan animadora de mi amigo.
Ambos subimos a su lujoso auto con rumbo al instituto, en él camino jugué un poco con la música de thiago, me sorprendía mucho este chico, jamas abría pensado él buen gusto poseía.
—Hemos llegado ¿quieres que te acompañe a tu
clase?—
— creo que podre sola — dije mientras abría la puerta.
— Espera, que primero tendremos que ir por los horarios a recepción — ambos nos bajamos del auto.
Sentía las miradas de los alumnos, nos miraban como bichos raros o creo que solo amí, por que cuando pasábamos por donde las chicas estas casi llenaban una bandeja de baba, asqueroso lose, pero cierto.
Llegamos a recepción
—Buenos días, soy thiago
Magcon, y ella es jazmín McCarthy, somos los nuevos estudiantes, llame hace un par de días — dijo thiago, en su faceta de niño formal.
— O si, los estábamos esperando, aquí están sus horarios, y aquí tienen un pequeño croquis de la institución —dijo la recepcionista entregándonos dos hojas —¿quieren que les ayudemos a llegar a su clase? —
— No, así estamos bien gracias — dije amablemente a la recepcionista.
— A casi lo olvido, aquí están las llaves de sus casilleros — dijo mientras nos las entregaba.
— Te veré a la hora del almuerzo — dijo thiago yo solo acenti con la cabeza y me gire hacia mi clase.
