Capítulo 5. El secreto de Rin.

3.6K 300 45
                                        

Mientras Sesshomaru e Inuyasha jugaban, en la aldea Sango buscaba a Kagome en su cabaña:

---- Kagome! Estás ahí?---- Preguntó Sango desde afuera de la puerta de Kagome.

----Que sucede Sango? ---- Respondió Kagome caminando al encuentro se Sango con la pequeña Izayoi en brazos.

----- Inuyasha sigue con Sesshomaru?

----- Si... ya hace rato que se fue...

----- Que cosa tan importante y secreta crees que quiera tratar Sesshomaru con el?

----- No lo se... solo espero que no sea nada grave ...

----- Yo también... si te dice algo dinos, por favor.

----- Si Sango, muchas gracias por preocuparte.

----- Para eso estamos... oye, has visto a Kohaku? Se hace de noche y no se donde esta.

---- No lo se... tampoco he visto a Shippo... deven estar juntos en el bosque o algo.

----- Si... tienes razón... bueno, si no regresa cuando haya oscurecido... dios sabe que iré por el.

Sango seguía siendo una chica ruda, a Kagome le agradaba mucho eso de ella... por eso eran tan buenas amigas.

Kohaku, Shippo y la joven Rin se encontraban sentados bajo un árbol en un amplio claro en el bosque, ese era su lugar preferido, pues nadie mas iba ahí más que ellos...

----Bueno, creo que es hora de volver a casa--- Dijo Shippo.

----- Si, si me demoro más, mi hermana va a matarme-- Respondió Kohaku levantándose y tendiendole la mano a Rin para ayudarla a levantarse.

---- Conociendo a Sango, estoy seguro que eso de matarte no es en sentido figurado.---- Respondió Shippo mientras Rin se levantaba con ayuda de Kohaku.

---- Yo creo que... yo me quedaré aquí otro rato chicos---- Dijo Rin cuando los muchachos se disponían a irse.

---- Tu sola?--- preguntó Shippo algo preocupado.

----- No se preocupen, aún quedan algunas horas de luz, regresaré antes que se oscurezca.

Los muchachos se miraron y afirmaron.
Se despidieron de Rin y se marcharon.
Rin se quedó sola un par de minutos, solo pensando y pensando... en su cabeza no había otra cosa que no fuera Sesshomaru... no podía dejar de pensar en el...
Se dio la vuelta y miró el árbol sobre el que estaba recostada con sus amigos antes. Se dirigió a el rodeándolo. El árbol estaba hueco y de un agujero en la parte trasera del árbol Rin sacó una funda de piel; ese era su pequeño secreto, un secreto que solo compartía con Shippo y Kohaku:
Hace tres años, cuando Rin tenia doce; Rin se encontraba en el bosque una mañana, recolectan bayas, cuando de la nada salio un enorme monstruo que parecía un insecto, Rin se asustó mucho e intentó correr, pero el monstruo estaba muy cerca de ella, sin embargo y tal como ella podía confiar, llego Sesshomaru a salvarla; la tomó en sus brazos y huyó con ella, el monstruo los siguió hasta la aldea, donde Inuyasha acabó con el inmediatamente.
Después de eso, Rin se sintió diferente... de verdad estaba bien dejar que Sesshomaru la salvara todo el tiempo?
Rin decidió que debía aprender a defenderse, así que les pidió a Kohaku y a Shippo que la entrenaran. Al principio los niños se negaron: si metían a Rin en algo peligroso...seguro Sesshomaru iría tras sus jóvenes cabezas... después, Rin les recordó que habían prometido no tratarla diferente solo por ser la protegida de aquel demonio...
La entrenaron cada día que tenían ratos libres y Rin mostró un talento casi nato para los combates. Si bien la entrenaron con diferentes armas, Rin manejaba particular y perfectamente bien los cuchillos, las dagas y las espadas; también resultó ser una jinete excepcional para Kirara.
La puntería, precisión y fuerza de Rin a la hora de lanzar dagas o cuchillos era prácticamente infalible y... aunque nadie podría creerlo sin antes verlo, era brutal en los combates cuerpo a cuerpo con espada... de hecho, la joven no manejaba una, sino dos espadas.
Desde luego, ese era un secreto que los tres jóvenes mantenían... Rin les agradecía mucho que la hubieran enseñado y prometió guardar el secreto para que Sesshomaru no se molestara con los muhachos. Sus habilidades sólo las usaría de ser sumamente necesario... en tres años... aun no había sido necesario.

Aclisolar Donde viven las historias. Descúbrelo ahora