Capítulo 7. Quédate.

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La noche había avanzado y todos en la aldea dormían... todos menos la joven Rin.
Rin solo estaba acostada viendo al techo... no paraba de pensar en Sesshomaru... no podía dejar de pensar en lo que sentía por el y no podía dejar de pensar en que no era correspondida... estaba muy afligida... Sesshomaru quería que ella pasara toda su vida en la aldea con los de su especie; ella no tenia ningún problema con eso, ella adoraba a los personas que habitaban ahi: adoraba a la anciana Kaede, a Shippo, a Kohaku, a Kagome... incluso a Inuyasha y al monje Miroku... ellos eran para ella su familia. Pero no podía evitar pensar que... ella en si misma le pertenecía únicamente a un solo ser y ese era Sesshomaru...
Rin se sentía atrapada: estaba entre lo que sentía y lo que todo su ser le gritaba y entre el hecho de que debía acatar la voluntad de su protector...
Ella debía estar con los humanos... debía estar con un humano... eso era seguramente lo que Sesshomaru deseaba...

Rin se levantó y caminó hacia la salida en silencio para no despertar a la anciana Kaede, salió de la cabaña y contempló la gran luna que estaba en el despejado cielo frente a ella.
Quería llamar a su protector con todas sus fuerzas, quería tenerlo frente a ella... pero para que? Que explicación le daría?...
A Rin le dolía pensar en que tendría que hacer a un lado sus sentimientos, para que Sesshomaru estuviera complacido... tal vez era la única y mejor forma de que se quedara... de que estuviera cerca de ella.

A la mañana siguiente Rin se encontraba en la cabaña de Kagome, ayudándola a cuidar a los cuatro hijos de Sango y Miroku, quienes junto con Inuyasha habían ido a traer agua.

Rin jugaba con el hijo de Sango de tres años, Hiro, mientras que Izayoi y el hijo menor del monje y la exterminadora, Yoshio tomaban una siesta.
Kagome estaba afuera con las mellizas de seis años ( Kuniko y Saori) recogiendo algo de leña.

Hiro y Rin construían cosas con un montón de figuras de madera que Hiro tenía y a decir verdad se estaba divirtiendo mucho, luego escuchó a Kagome que la llamaba desde afuera:

----- Rin! Ven por favor!

----- Ya voy! Respondió la muchacha levantándose del suelo y tomando a Hiro en brazos

----- Ya pesas mucho--- Le dijo al pequeño mientras caminaba hacia la puerta; en cuanto salió de la casa, lo primero que vio fue a Sesshomaru hablando con Kagome. Sesshomaru llevaba está vez consigo a Jaken y por si fuera poco al adorable Ah-Un. Las mellizas estaban detrás de Kagome, aferradas a su ropa, parecían tener algo de miedo...

------ Señor Sesshomaru...----- Dijo Rin sorprendida.
Kagome volteó y caminó hacia ella con las mellizas detrás

----- El ha venido a buscarte---- Dijo Kagome mientras tomaba a Hiro en sus brazos------ Los dejare solos.

-------Pero... y los niños? ----preguntó Rin preocupada por que Kagome no pudiera hacerse cargo de todos ellos sola.

------- Tu no te preocupes, anda, ve.----- La animo Kagome dulcemente.
Rin asintió y caminó hacia donde estaba el demonio.

----- Que le trae de nuevo aquí señor Sesshomaru? ---- Preguntó Rin parándose frente a su protector.

----- Mañana debo ir a un lugar y pensé que Jaken y Ah-Un podrían quedarse contigo---- Le dijo Sesshomaru seriamente.

----- Se tardará mucho en su viaje?---- Preguntó Rin extrañada; Sesshomaru siempre dejaba a Jaken y a Ah-Un en el castillo cuando se marchaba.

----- No. No más de un día Rin. Pero... es en compensación porque Jaken no pudo verte ayer y Ah-Un no te ha visto en realmente mucho tiempo.---- Rin miró los ojos color ámbar se Sesshomaru... la miraban con dulzura, ella sonrió ampliamente mientras soltaba una pequeña risa.

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