Buscando al elegido

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En un pueblo alejado de la ciudad había unas cuantas montañas entre las cuales crecían campos de flores y mucha vegetación. Entre esas montañas había un pequeño templo y una cabaña, donde se cuenta que vive algunos miembros del ejercito de los Draxers.

Los Draxers, según cuenta la leyenda, son los guardianes de la tierra, son quienes mantienen una armonía entre la tierra y su espacio para que el planeta se mantenga en paz y sin problemas con otras dimensiones. Algunas otras versiones cuentan que los Draxers han desaparecido y que en ese templo solo vive un anciano heredero de los antiguos y verdaderos guerreros. 

Nadie se atreve a ir a esas montañas, tienen miedo de lo que haya ahí, ademas que respetan el lugar, pues también se dice que los Draxers mantenían comunicación con los Dioses protectores del planeta.

Rumores o no, en aquellas montañas si habitaban personas, y si, habitaba un anciano... El anciano estaba sentado frente a una especie de altar, en el que había un pequeño objeto rojo brillante atado a un cordón, había llamado a su discípulo.

El chico de aproximadamente 22 años llegó hasta el templo, se inclinó ante el anciano y se sentó en un lado en posición de loto.

—¿Qué se le ofrece maestro? —preguntó el chico al anciano sin levantar su cabeza.

—Creo que ya es necesario buscar al nuevo líder del ejercito Draxer —dijo pacíficamente el anciano sin dejar de ver aquel reluciente objeto sobre el altar.

—¿Acaso ocurrirá algo malo? —cuestionó el mas joven levantando un poco la mirada. 

—Puede ser, de nuevo se están desestabilizando las dimensiones, el 23 de Septiembre se abrirá un hueco en una de las dimensiones, no habrá problema si es que estamos ahí para enfrentarnos a los monstruos que se traspasarán a nuestra dimensión —explicó el anciano. 

—Pero maestro Klug, eso será en unas cuantas semanas. ¿Usted cree que hay tiempo para encontrar al nuevo líder y prepararlo para una batalla así? —cuestionó a su maestro.

—No es una gran amenaza después de todo —sonrió el viejo y se levantó de su posición. —Pero sería un buen entrenamiento para el nuevo líder.

—¡No necesitamos un nuevo líder! ¡Yo puedo hacerme cargo maestro! —se exaltó el chico levantándose también algo desafiante. 

—¡Ja! Aun te falta tanto por aprender, por eso tu no puedes ser el líder —dijo seriamente mirando al muchacho, el cual estaba algo molesto.

—¿Qué es lo que me falta para llegar a merecer ese amuleto? —se quejó el joven.

—Lo entenderás cuando encuentre al verdadero merecedor del amuleto del líder, ahora vamos, iremos a la ciudad —ordenó tranquilamente saliendo del templo.

—¿La ciudad?  ¿Qué sujeto puede haber en la ciudad que sea lo suficientemente bueno para llegar a ser el líder Draxer —se preguntó.

Ambos hombres se prepararon para salir de aquella cabaña, compartían la vieja y gastada cabaña de madera que contaba apenas con dos habitaciones, la pequeña cocina que compartía espacio con lo que debería ser un recibidor y un baño, vivían lejos de la tecnología y apenas contaban con luz eléctrica.

Issac Klug, un anciano que parecía tener ya mas de 80 años, con un poco de cabello blanco alrededor de una muy notable calva, tenía bigote blanco, semblante tranquilo, como todo anciano lleno de sabiduría, el portaba un amuleto brillante y amarillo el cual llevaba en su cuello. Vestía una túnica de monje color azul oscuro. Tomó unos cuantos objetos extraños de su habitación, los guardó en los amplios bolsillos de su túnica y se dirigió hacia el templo de nuevo para tomar aquel brillante amuleto rojo.

Save The World... El Final de Los TiemposHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora